Ma(n)chado

“Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” A estas alturas, tantos años después de su publicación, resulta tan manido y sobado este poema de Antonio Machado que apesta a rancio antes incluso de ponerme a escribir estas líneas. Sin embargo, aunque todos conozcamos de memoria cada una de las palabras que lo conforman, aunque sepamos qué pretende contarnos, e incluso aunque nos aburra sobremanera, continúa siendo práctico, esclarecedor y paradigmático. La metáfora es tan visible que a cualquiera nos convence. Es algo similar a lo que ocurre con el Celta de Coudet.

La Liga ha dado comienzo con un escenario peculiar. La plantilla es prometedora, pero escasa. Y el rival con el cual probar nuestras fuerzas para comenzar este camino ha sido nada más y nada menos que el actual campeón. El Atlético llegó a Balaídos conociendo muy bien nuestras virtudes y nuestros defectos, y los del ‘Cholo’ aprovecharon esa ventaja táctica para descomponer nuestras metáforas y criticar la retórica del ‘Chacho’. Sin apenas alardes, lograron llevarse la victoria e iniciar su propio camino con un buen paso, al hacer visible en nuestra propia casa las carencias literarias de las que venimos haciendo gala en los últimos tiempos.

“Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Porque el Celta jugó su partido de un modo bastante solvente, planteando su poesía a través de sus mayores compositores: Denis, Brais, Nolito, Iago… pero las rimas nunca acabaron de cuajar; los versos se descompasaron y las estrofas nos dejaron fríos en la grada. Quizá la segunda fue mejor que la primera cuando, en el arreón final, los nuestros tiraron de un arrojo infundado probablemente por el carácter del míster argentino y consiguieron poner a su colosal rival en una situación verdaderamente incómoda. No fue suficiente. Cerramos el libro sin haber extraído de él grandes conclusiones.

Pero creo firmemente en las capacidades de todos estos caminantes curtidos. Todos conocíamos esta obra de antemano y, aunque albergáramos la esperanza de que al volver a encontrárnosla nos sorprendiese positivamente, no ha sido completamente así. El sabor, como suele decirse, es algo agridulce, debido a este resultado final; no obstante, el poema sigue siendo bonito, por muy ‘sobado’ que resulte. Porque ha sido la primera de las obras en esta antología que contará con 38 en su conclusión y opino que, en última instancia, cada uno de nosotros, celtistas, acabaremos disfrutando de la lírica del ‘Chacho’ Coudet.

Siguiente parada en el camino: el Sadar. Quizá no el mejor de los escenarios para nosotros, pero sí podrá ofrecernos una buena panorámica del resto de esta aventura poética. De a dónde apuntará el camino, hacia dónde podremos dirigirnos. No manchemos la obra de Machado.

“Caminante no hay camino sino estelas en la mar”.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS