Victoria anímica

Lo dijo Abel tras finalizar el encuentro: “Los jugadores del Celta se han dado cuenta de que pueden”. La visita del Barcelona llegó en el momento propicio para servir de bálsamo ante la imagen dejada quince días atrás en Riazor.
El horizonte se despeja ahora y el conjunto celeste llega vivo al tramo final, tras haberse enfrentado ya a todos los grandes salvo el Atlético. Comienzan los duelos directos después del Rayo, visitando al Mallorca y recibiendo al Zaragoza. Un escenario que el Celta necesitaba afrontar con moral.


Esta, la consiguió el sábado, plantando cara sin miedo al Barcelona y viendo que con sus armas puede medirse a cualquiera. Bien es cierto que era un Barça descafeinado, pero las bajas del Celta no eran menos. Túñez, Álex, Krohn-Dehli y Aspas son piezas demasiados sensibles para no sentirlas.
Sin embargo, los sustitutos dieron el ‘do de pecho’. Cabral sigue despejando hacía el centro, error capital en un zaguero, pese a lo cual el Celta no sufrió mucho atrás. Park no es Aspas en conducción y magia creativa, pero el surcoreano también tiene cosas que ofrecer. El sábado dejó 45 minutos iniciales más que aceptables, pero tras el descanso se le vio fallón en pases fáciles, tal vez por la falta de costumbre de tantos minutos. Mientras le duró la energía presionó, se desmarcó con criterio, puso un balón de oro a Orellana en el primer gol y bajó de cabeza todo lo que por su zona se asomaba. Insa, por su parte, cuajó uno de los mejores encuentros que se le recuerdan. Sin grandes complicaciones, entendiéndose bien con Oubiña en presiones y coberturas, a excepción del segundo gol catalán, y llegando en segunda línea, incluso para marcar. Mientras, Madinda dejó sensaciones de lo que se prevé, un futuro mediocentro de élite.


El banquillo celeste respondió con buena nota, aunque deben ser los más habituales quienes lleven la manija y responsabilidad del equipo. Y en eso Oubiña, Augusto y Orellana llevan ya unos cuantos encuentros imperiales. Borja dio el sábado un recital de manejo del espacio y clase con el balón digno de sus mejores días, mucho antes de rubricar su encuentro con un cabezazo propio de un goleador. Augusto es, sin duda, el futbolista más en forma de este Celta desde Getafe, o quizás incluso antes. El argentino ha perdido la timidez arriba y a su lucha y garra constantes le ha añadido desparpajo en ataque, resultando un filón y una solución continua para el equipo en su banda. Mientras Fabián, más o menos acertado, se ha erigido con Abel como el enganche de este equipo en el más amplio sentido de la palabra. Ellos tres, conforman el eje más fiable, ahora mismo, en el que sustentar el juego del cuadro vigués.


Pero más allá de individualidades, la mejor noticia del sábado fue volver a ver a un equipo, como lo fue en Sevilla o ante el Madrid. Y no cualquier equipo, sino uno valiente y capaz. El equipo que debe ser también ante rivales de menos renombre, empezando por el Rayo en la 'primera final' del mes de Abril. Si consigue serlo, la permanencia es más que probable. 

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