Edgar Méndez rompe el sueño copero

Ambiente de gala en Mendizorrotza para la disputa de la vuelta de semifinales de Copa Del Rey. Tras el empate a ceros cosechado en Balaídos hace una semana, el encuentro era una final para ambos conjuntos.

Berizzo dispuso sobre el césped a su once de gala copero, esto es, con Wass en la banda y el triángulo de centrocampistas formado por Chelo, Radoja y Hernández. La presencia del danés en banda serviría también para tapar las subidas del peligroso Hernández, el lateral del Alavés, que como los gallegos, salieron con todo.

Empezaron más fuertes los locales dominando la posesión de la pelota, moviéndola y acercándose al área de Sergio Álvarez; gozando de la primera ocasión en el minuto cinco del encuentro tras una pérdida de balón de Pablo Hernández, pero el balón se iría desviado de la meta del Celta.  Esa ocasión hizo que el Celta se despertase, subiendo sus líneas y encontrando más la posesión del balón, gozando de una buena ocasión de Aspas a la que respondería Pacheco de forma magnífica. Esta ocasión sería la tónica de los siguientes minutos, con el Celta más presente en campo rival pero sin concretar ese dominio en ocasiones claras de gol. La más clara sería, esta vez, para el Alavés, con una falta al borde del área que Ibai enviaría rozando el larguero, provocando un sonoro lamento en la grada. Respondería de nuevo Aspas con una vaselina marca de la casa poco después, pero esta vez, su disparo, que pilló desprevenido a Pacheco, se iría rozando el larguero. Entraba el partido en un intercambio de contragolpes, ya que, el Alavés, volvería a tener otra ocasión clara que terminaría en córner.

Pese a la poca presencia en las áreas en los últimos momentos de la primera mitad, ambos conjuntos de disputaban la posesión esférico, sin un dominador claro hasta el momento, siguiendo la tónica habitual de unos 45 minutos en los que Ibai y Toquero llevaron el peligro local y Aspas y Marcelo Díaz hicieron lo propio por el lado celeste.

Con sólo 45 minutos para conocer el segundo finalista de Copa del Rey, la reanudación fue un calco exacto del inicio del partido, con el Alavés volcado sobre el área del Celta. Incluso gozaría de una ocasión similar a la de la primera mitad tras pérdida del centro del campo celeste y un disparo de  Feddal que anularía el árbitro por mano pero que se iría muy cerca del palo de Sergio Álvarez. Esta situación de ofensiva local duraría hasta que Wass, tras saque de esquina, gozaría de una clara ocasión bajo palos que le sacaría Theo Hernández cuando estaba a punto de rematar el danés. Esa ocasión espolearía a los vigueses, que buscaron más el control del esférico. Aún así, la próxima ocasión sería de nuevo para el Alavés, pero Sergio volvería a responder al disparo de Ibai, el hombre que más peligro estaba llevando por parte local, pero encontrándose siempre con un gran Sergio. Poco después, Deyverson enviaría el balón alto cuando estaba solo enfrente del de Catoira. El Alavés estaba cuajando sus mejores minutos y traduciéndolo  en peligro.

Tardaba en reaccionar Berizzo ante el poco dominio de sus pupilos sobre el césped. Pione Sisto sería, al igual que en la ida, el primer revulsivo del “Toto” con 15 minutos por delante, y retiraba a un desaparecido Bongonda. La volvería a tener Wass, esta vez de cabeza, pero su remate iría a las manos de Pacheco. Poco tardó Pellegrino en responder al cambio de su compatriota, Méndez era quien tendría su oportunidad ocupando el sitio de un Toquero que había sido un dolor de cabeza para la zaga celeste.

El dominio alavesista tendría su premio con un gol del recién entrado Edgar Méndez cuando estaba solo frente a Sergio. El Celta, muy alejado de su fútbol habitual, necesitaba un gol para conseguir la clasificación. Berizzo metía así a Guidetti para intentar buscarlo, retirando a Díaz, moviendo a Wass al centro y con Aspas en la derecha. A falta de 5 minutos para el final, y en busca de ese deseado tanto, era Wass el sacrificado, entrando Rossi. Contrarrestaría a esto Pellegrino con la aparición de Vigaray.

Añadía Mateu Lahoz 6 minutos cuando en Mendizorotza ya se vivía un ambiente festivo. El Celta, en campo rival sabiendo que se lo jugaba todo a un gol, no encontraba puerta mientras el Alavés dejaba morir el partido, y aún así, pudo matar el partido el Ala´ves tras una contra de Camarasa que volvería a desbaratar Sergio. Con el pitido final, la alegría inundaría Vitoria. El Alavés, mejor ante un Celta sin ideas, se medirá al Barcelona en la final de Copa del Rey el próximo 27 de mayo.

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