Los millones chinos que no sedujeron a Iago Aspas

Felipe Miñambres se congratulaba ayer de que, más allá de los fichajes, varios jugadores habían hecho un esfuerzo por quedarse en Vigo a pesar de las ofertas que habían llegado. “Estamos contentos también por eso, por su compromiso con el club”, manifestó el director deportivo celeste.

Uno de los futbolistas más tentados fue, como no podía ser de otra forma, Iago Aspas. El moañés recibió varias llamadas y, especialmente, tuvo encima de la mesa una oferta económicamente desorbitada. Un club de la Superliga china ofreció este mercado invernal al moañés un contrato para las próximas dos temporadas con un salario que rondaba los 8 millones de euros. Es decir, casi seis veces más que lo que percibe actualmente en Vigo.

Iago, cuya cláusula de rescisión es de 30 millones de euros, no quiso saber nada de esta oferta. Por su cabeza no pasa salir del Celta y mucho menos emprender una aventura exótica muy bien remunerada pero que no deja de plasmar serias dudas en lo que a competitividad se refiere.

Una renovación de por vida
Por ello, más allá de ofertas y rumores, lo que tiene claro el ‘10’ celeste es que su futuro a corto, medio y largo plazo está en Vigo. Y encuentra respuesta en el otro lado: el Celta quiere que su buque insignia se retire con su camiseta. Por ello, durante estas semanas se negocia ya la renovación del canterano, tal y como avanzó hace unos días el periodista Rafa Valero en Radio MARCA. Encima de la mesa está la intención de mejorar las condiciones contractuales, aumentar su cláusula de rescisión y ampliar la duración de ese contrato (hasta 2020 tiene ahora), con la intención de que Iago cuelgue las botas en Vigo.

La predisposición del futbolista, como ya ha dejado entrever en varias entrevistas, es total. Quiere seguir jugando en Vigo, lejos de los lugares en los que lo sitúan los cantos de sirena y de las infinitas llamadas que su agente ha recibido en las últimas semanas. Iago es el producto español del momento, y una de las sensaciones del fútbol europeo. Pero no duda ni por un instante que su lugar está en el Celta, en Moaña y con los suyos cerca. 

No es óbice esto, sin embargo, para que el jugador vaya a exigir al club un esfuerzo económico. Aspas aterrizó hace año y medio en Vigo perdiendo bastante dinero -en Sevilla sus emolumentos eran sensiblemente mayores- y quiere que ese esfuerzo que realizó en aquel momento se vea ahora recompensado. Los números le respaldan: 15 goles en competiciones oficiales y 6 asistencias son sólo la punta del iceberg de lo que está suponiendo su rendimiento en este Celta. Un mago en permanente estado de gracia y que quiere anclar su futuro de forma definitiva a Moaña y, por ende, al club que le vio nacer.

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