La ausencia en una convocatoria provocó la discusión entre Berizzo y Orellana

La relación entre Fabián Orellana y Eduardo Berizzo nunca ha sido la mejor. De hecho, la relación de Fabián Orellana con los últimos entrenadores vigueses nunca fue estrecha. Aterrizó como cedido en Vigo desde Granada por petición de Paco Herrera en el verano de 2011. Con el entrenador extremeño nunca hubo problemas. Se convirtió en uno de los héroes del ascenso y, en la temporada 2012/2013, con el Celta recién ascendido a Primera, Herrera lo pidió de nuevo en el mercado invernal. Buscaba con él dotar de más calidad a un ataque que sufría por la permanencia. No fue ése su mejor año, a pesar de que finalmente el equipo alcanzase la permanencia.

Continuó en Vigo y con Luis Enrique comenzaron los problemas. El asturiano, cuando llegó, no lo quiso. Lo colocó en el mercado del verano de 2013, pero no hubo salida. Tras unos primeros meses en el ostracismo, fue cogiendo mayor protagonismo. Comenzó a rendir y a merecer minutos, acabando la temporada como uno de los más destacados.

Con la llegada de Berizzo, en el verano de 2014, el cuentakilómetros de Fabián volvía a comenzar de cero. Nuevo míster, nuevas normas y nueva forma de trabajar. Nunca congeniaron. Palpables eran sus diferencias. Orellana, que tenía de díscolo todo lo que de buen futbolista, siempre estuvo en la línea que separa lo correcto de lo incorrecto. En los últimos meses la situación fue a peor. Tal y como ha avanzado hoy la periodista Paula Montes en Radio Vigo, no se dirigían la palabra desde hace semanas. La situación no mejoró y tuvo su estallido la pasada semana.

Según esta información de la emisora viguesa, con el alta médica del chileno ya en la mano, el 'Toto' decidió no convocarle para el intrascendente partido de vuelta de Copa del Rey ante el Valencia. Esta decisión enfureció, y mucho, al jugador, que se enfrentó al técnico en una acalorada discusión y le faltó al respeto de forma muy grave. Berizzo, mesurado pero firme, decidió desde entonces apartar al jugador de forma indefinida.

No es el primer problema del estilo que ocurre esta temporada. Gustavo Cabral estuvo apartado a finales de agosto durante una semana del resto del equipo por un incidente, que llegó a las manos, con José Naranjo, el joven futbolista que aterrizaba este verano en Vigo y que ya ha salido traspasado en el mercado invernal al Genk. De aquellas, la decisión del 'Toto' no fue tan drástica, si bien la situación de Cabral no era ni mucho menos la de un Orellana reincidente con Berizzo.

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