Gustavo López: "Cuando puedo, voy a ver al Celta. Me siento un vigués más"

Con motivo del pasado encuentro entre Celta y Zaragoza en Balaídos, Gustavo López concedió una entrevista al Periódico de Aragón para hablar de los que un día fueron sus equipos. Actualmente vive en Vigo pero los fines de semana los pasa en Madrid comentando la Liga en Canal Plus con michael Robinson o Carlos Martínez entre otros. 

 

Parece irónico que se dedique a los medios de comunicación cuando en su etapa de futbolista, nunca se sintió muy cómodo con la prensa. "Yo respetaba el trabajo de cada uno, pero un poco más tímido en ese sentido. Accedía cuando me pedían una nota, pero siempre conforme a lo que decía el club. Había unos códigos internos y siempre me manejé de la misma forma", aclaraba respecto a este tema. 

Lleva tres años embarcado en el mundo de la televisión y se declara feliz porque el aprendizaje es constante pero echa de menos el fútbol. "Uno siempre es futbolista. Siempre tienes el gusanillo, sobre todo en algunas semanas puntuales en las que un derbi o un partido importante. También es verdad que ahora he ganado en calidad de vida, que puedo estar más con la familia, con los hijos, con los amigos... Lo que pasa es que el gusanillo del fútbol siempre lo tienes latente y te lo tienes que sacar jugando con amigos. Fueron muchos años jugando al máximo nivel", añadía.

Por todos lados le siguen llamando "Cuervo". "Los chicos del Plus, en Vigo, en Argentina, en Zaragoza... Es un apodo que ya va conmigo siempre". Y es que su trayectoria como futbolista fue muy buena aunque acumulase todos los títulos al comienzo de su carrera, en la etapa que defendia la elástica del Independiente de Avellaneda en su país natal. "En España no gané títulos pero para clubs como el Celta o el Zaragoza, entrar en una competición europea siempre fue muy importante. La primera vez que el Celta jugó en la champions, yo estaba en ese equipo y también jugamos la UEFA. Fueron muy buenos años", recordaba el argentino.

Sin duda, el técnico de su carrera fue Víctor Fernández: "Él me trajo a Europa y luego me llevó a Vigo donde tuvimos una etapa fantástica". Al recordar la final de Copa en La Cartuja que lo enfrentó al Zaragoza dos años después de irse, su recuerdo cambia: "Fue muy triste. De esas heridas que tardan en cicatrizar, aunque ya sabemos que el fútbol es así, que a veces es ingrato". Recuerdan que el Celta llegaba a esa final en 2001 como favorito pero Gustavo lo tiene claro: "El favoritismo, a veces, juega en contra. La verdad es que no hicimos un buen partido y, como consecuencia, no ganamos. Veníamos de años muy buenos, de hacer un fútbol fantástico, pero no le pudimos brindar a la afición una Copa que el Celta de esa etapa se mereció".

Echando la memoria a rodar, aquel Celta del que habla el ex-11 celeste, no logró ningún título pero dejó recuerdos imborrables. "En Europa hicimos partidos muy pero muy buenos. Un 4-0 a la Juventus, un 7-0 al Benfica... Lo único que nos faltó fue redondear todo ese fútbol con un título. Pero el fútbol no entiende de justicia, esa es la realidad, y nos quedamos con el sabor agridulce", recordaba. 

Terminaba comentando que siempre que puede, va a Balaídos a ver al Celta y espera su salvación. "Yo me siento un vigués más, llevo muchos años acá y la gente se ha aportado conmigo a las mil maravillas", remataba.

 

 

 

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