Uno a uno: Shakhtar 0-2 Celta

Berizzo: 10. Planteó un novedoso sistema con Roncaglia como central-lateral diestro y con Mallo como extremo por esa banda. Su plan se desarrolló durante todo el choque y el equipo fue prácticamente un calco de lo que él había imaginado y contado en la rueda de prensa del día previo. Gestionó bien los cambios cuando el equipo sufrió. Impecable, dando una nueva lección de que creer en una idea es el primer paso para llegar a algo grande.

Sergio: 10. Él es el primero de los motivos de la clasificación. El de Catoira, que va camino de completar unos meses de enero y febrero impecables, sostuvo al equipo cuando peor lo pasaban. Hizo gala de sus reflejos para amargar la noche a Blanco y compañía. Parece claro que Berizzo confiará en él para Europa y usará a Rubén en Liga.

Roncaglia: 8. Titánico esfuerzo el del argentino, que apareció por todas y cada una de las zonas del campo. Marcó a Taison, se incorporó al ataque y corrió como pocas veces. Le penalizó su espalda en ocasiones, algo que acabó desembocando en una amarilla. Acabó fatigadísimo.

Fontàs: 9. De menos a más. Era la pieza más novedosa del once y no salió mal la apuesta. Suplió su déficit en la velocidad con colocación y anticipación, sumando ello a su habitual limpia salida de balón.

Cabral: 10. Muy sólido atrás, atento al corte, rápido en al anticipación, solvente por arriba y, además, redondeó el partido con un gol que puede ser histórico. Nunca ha destacado por esa faceta, pero ya suma dos en este mes de febrero.

Jonny: 10. En una ilusionante línea ascendente, el partido de Jonny ayer es digno de exposición en las conferencias de carrileros. Hasta el minuto 120’ el de Matamá subió la banda como si sobre sus piernas no pesaran los nervios, el frío o el cansancio. Subió con bastante atino, apurando muchas veces hasta línea de fondo y siendo siempre tremendamente generoso en el repliegue. Un soldado de Berizzo.

Mallo: 10. Otro que lo bordó ayer. Jugó como extremo dando rienda suelta a su polivalencia. Supuso un desahogo permanente para el equipo en el costado derecho y, como su compañero canterano, hasta el minuto 120 subió su carril, siendo un quebradero de cabeza para la defensa ucraniana. Subió, sí, pero también bajó. Un titán.

Wass: 7. Quizá el más flojo del once inicial. No le benefició demasiado el altísimo ritmo del partido, en el que el mediocampo fue una zona de paso y nunca una de creación. Apareció sin demasiada fortuna en acciones de segunda línea.

‘Tucu’ Hernández: 9. La pausa necesaria cuando el partido había alcanzado un ritmo demasiado vertiginoso. Especialmente salientable y sobresaliente fue su prórroga. Donde todos veían ansias y nervios, él supo cómo temporizar. Bastión por alto, como siempre.

Pione Sisto: 7. No tuvo su noche más afortunada, pero fue un martillo pilón y protagonizó un precioso duelo con el veteranísimo Darijo Srna, el mejor jugador de los ucranianos.

Guidetti: 10. Descomunal partido del sueco. Un clínic de cómo ser un nueve puro en este Celta de Berizzo. No es que fijara a los centrales para permitir a Iago revolotear. Es que su ejercicio de sacrificio ayer fue heroico. Hasta el último minuto de partido presionó la salida del guardameta Pyatov o de los centrales rivales. Es puro corazón. Es puro celtismo el de John.

Iago Aspas: 10. Volvió a ejercer de lo que es: el líder del equipo sobre el campo, la prolongación de Berizzo sobre el tapete. Sabía que él tenía que comandar una noche histórica y no le temblaron las piernas. Probó todas las formas posibles de batir a Pyatov. Y tuvo que ser desde el punto de penalti. Otro día hablaremos de la magia que destilan sus botas.

Jozabed: 9. Salió en la segunda parte y, como comienza a ser habitual, todo lo que hizo lo hizo con sentido. Dio aplomo al equipo y ofreció salida y criterio. Un baluarte que pide a gritos ser titular.

Bongonda: 7. Intentó explotar la banda de Srna y probó a Pyatov en jugadas rápidas, aprovechando la desprotección de los ucranianos en determinados momentos. Refrescó el ataque, algo que agradeció el equipo en la prórroga.

Rossi: 6. Salió demasiado frío y el ritmo del partido lo superó por completo. Marró varias muy claras por lentitud en la decisión, por jugar a varias marchas por debajo de lo que requería el choque. 

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