¿Es justo quitarle la titularidad a Sergio?

Por segunda vez en la misma temporada aparece el delicado debate por el defensor de la portería del Celta. En esta ocasión, la discusión viene precedida de convincentes actuaciones tanto de Sergio Álvarez como de Rubén Blanco, quien se perdió el inicio de la competición y no pudo incorporarse hasta el 20 de octubre ante el Ajax. Con el regreso de la promesa de A Madroa, todo parecía indicar que el veterano guardameta de Catoira había sido desplazado. Un nuevo percance muscular de Rubén el 21 de enero reactivó la titularidad de Sergio, y desde entonces no ha defraudado. ¿Tiene sentido volver a cambiar los papeles con ambos en plenas condiciones físicas?

Ante todo, es preciso incidir en que ambos han cuajado una gran temporada, sobre todo en comparación con la anterior, y que han acumulado confianza progresivamente. A favor de Sergio están las actuaciones desde Anoeta, a saber, tres citas de Liga, las dos semifinales de Copa y la ida ante el Shakhtar. La dinámica positiva sostenida contrasta con la incertidumbre relativa de Rubén, que regresa de un pequeño paro y apenas fue intimidado frente a Osasuna. A favor del arquero de Mos está la estadística, que en el caso de la portería suele ser un indicador fiable:  según datos de Squawka para el campeonato regular, Blanco concede menos tantos por partido (1,33 frente a 1,71), detiene más ocasiones por gol concedido (2.0 paradas por 1.26 de media de Álvarez), y es más fiable en las salidas (89 % y 77 %). 

Sergio cuenta con argumentos más allá de los números. Berizzo expresó en rueda de prensa que, dado que Rubén fue relevado por lesión, «es respetuoso por mi parte devolverle el lugar». Sin embargo, esta explicación competitiva lleva a una contradicción lógica: si un elemento desafortunado cortó la racha del entonces titular, carece de sentido, desde el enfoque del respeto, apartar a quien ha respondido como un titular cuando se le ha exigido. O formulado de otra forma: retirar la confianza en Sergio podría ser contraproducente al alterar el equilibrio de méritos, desincentivando el esfuerzo de ambos

Lo único que debe alterar la prioridad del entrenador es el rendimiento, y en este momento Sergio y Rubén están parejos. El devenir de los encuentros marcará de nuevo quién alcanza una cota mayor, quién oferta más fiabilidad en el largo plazo. Mientras el Celta tenga la oportunidad de luchar por más de una competición, existe la oportunidad de probar a ambos sin defenestrar a ninguno. Si quedase sólo la Liga por decidirse, Sergio merecería la oportunidad de alternar cada semana, al menos hasta que alguna diferencia fuese de nuevo palpable e hiciera recomendable priorizar a uno sobre el otro. 

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