La democracia de Jozabed

En el intento por alcanzar el jogo bonito sin los artistas adecuados, el Celta de los últimos meses se había convertido en un conjunto anárquico, incapaz de destapar el potencial  asociativo latente. Las consecutivas partidas de Nolito y Orellana dejaron huérfano al estilo que promovía Berizzo, a quien no le quedó más remedio que explotar todos los registros de Aspas y Wass. Lo hizo exponiendo a ambos a demarcaciones en desequilibrio, sectores y funciones que servían al bien común en detrimento de la comodidad del individuo. Aunque dúctiles y curtidos en combate, las carencias combinadas de los dos condujeron a un equipo viciado en la verticalidad. 

Faltaba el nexo entre la velocidad del tercio de vanguardia, que Wass y Aspas representan por espíritu, y las tareas de apoyo propias de la segunda línea. Ante Osasuna, el refuerzo invernal Jozabed Sánchez encarnó ese rol a la perfección, confirmando no sólo que cuenta como alternativa, sino que puede completar a este Celta. Apareció el ex de Fulham en la ubicación hasta entonces propiedad casi exclusiva de Daniel Wass, ese punto neurálgico en el que la versatilidad e inteligencia del danés lo convertían en mejor candidato. Jozabed irrumpe como remedio a la falta de fluidez, dotando a los de Berizzo de un fútbol más natural, colectivo y eficaz. 

Más allá de las características individuales, la presencia de Jozabed es trascendental porque libera tanto a Wass como a Aspas para que se apliquen donde son más efectivos. Con el despliegue, velocidad de decisión y claridad para escoger si pausar o acelerar el juego del andaluz, el de Moaña se acerca al área, donde está a la altura de los mejores finalizadores del campeonato; y el danés puede permitirse profundidad y presión sin preocuparse en dar apoyos por todo el frente de ataque. Los tres comparten una capacidad especial para dar pases al hueco, mas a nadie escapa que Jozabed supone la mejor mezcla para la demarcación de ‘diez’. Tiene una electricidad y un primer toque idóneos para que el Celta no se atasque de camino al área rival. 

Treinta minutos de excelso fútbol ofensivo: 18 pases acertados de 21, gol y asistencia

Pese a estas virtudes, el mecanismo Jozabed es delicado y precisa de un entorno adecuado. Tiene menor presencia física y oferta menos lucha que Wass, por lo que altera el equilibrio circundante. La idea original de Berizzo es contar con un doble pivote fuerte, con Radoja y Hernández, desplazando a Wass a la banda derecha. Esta disposición  teórica cierra la puerta a Guidetti y Hjulsager, mas también implica que cuando Wass no esté disponible Jozabed pierda opciones de ser titular en detrimento de una formación más clásica con tres medios puros. Contar o no con Jozabed a buen seguro dependerá de las características del rival, pues se trata de un especialista. Lo que está claro es que este descubrimiento de Miñambres –lo llevó del Jaén al Rayo– sienta de lujo al Celta. 

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