Uno a uno: Celta 0 - 0 Alavés

Berizzo (e.): 6. En los noventa minutos de la ida de semifinales, el Celta dispuso de ocasiones suficientes como para anotar. Tras un buen inicio de partido, los celestes pecaron de prudentes y cayeron en un ritmo contraproducente, nada natural en ellos. Tampoco dio resultado la fórmula con Wass en banda derecha. Los ataques mal gestionados y las dudas en defensa –demasiadas faltas concedidas– dieron alas a un Alavés que hasta la media hora de juego no había atravesado la línea divisoria. No supo el Celta aprovechar la experiencia competitiva y comenzó a generar ocasiones claras demasiado tarde. No hubo suerte de cara a portería. Los cambios dieron otro aire al conjunto.

Sergio: 8. Apareció cuando el equipo más lo necesitaba, bien colocado y con los reflejos de siempre. Tan sólo mostró algo de inconsistencia en el juego aéreo, que nunca ha sido su especialidad.

Mallo: 5. El dúo con Wass no funcionó como se esperaba. En ataque le faltó ambición y, pese a que controló a Ibai, casi todo el peligro llegó por este costado.

Cabral: 7. Aun con algunas decisiones cuestionables, el abuelo mantuvo cierto orden en un choque caótico, con un papel decisivo en los innumerables centros al área. Junto a Sergio mantuvo al Celta al borde del precipicio, cuando los vitorianos más cerca estuvieron del gol. Una contractura lo mandó al vestuario antes de tiempo.

Roncaglia: 7. Igual de solvente que su compatriota Gustavo, el torito mantuvo en su sitio a Deyverson y silenció al referente ofensivo alavesista. Aportó el plus de contundencia que necesitaba el colectivo.

Jonny: 7. Con momentos brillantes y otros desesperantes, el de Matamá destacó en la asociación en medio campo y se complicó la vida en las dos áreas. Le faltó algo de ayuda por parte de Bongonda, bastante gris.

Díaz: 8. Recital del chileno, que lleva unas semanas dando muestras de la inteligencia que lo caracteriza. Plástico, móvil, siempre donde la acción lo requería. Indispensable en este tipo de citas.

Radoja: 8. Mágico. El serbio está un escalón por encima del resto, rebosa confianza y cada vez se suelta más en ataque. Vital en la segunda parte por su capacidad para conducir y regatear en espacios reducidos. 

Hernández: 8. Le faltó algo de precisión en la ofensiva, mas el esfuerzo fue titánico. Se dejó el físico en pro del equipo, puso orden cuando los suyos flaqueaban y fue el mejor en la presión alta. Está de vuelta tras un mes renqueante.

Wass: 4. Flojo el danés en esta ocasión, algo poco habitual en un futbolista conocido por su regularidad. Fue el céltico con más pérdidas, estuvo desacertado en el área contraria, y no pudo eliminar la amenaza de Theo. Excepción en una campaña encomiable.

Aspas: 8 (mejor jugador). Sólo le faltó el gol. A pesar del cortocircuito ofensivo del Celta, el moañés volvió a liderar las opciones de los de Berizzo y mostró todo su arsenal: testarazo, chilena, trallazo con la diestra al travesaño, zurdazo de exterior… Hasta la entrada de Guidetti no tuvo la libertad deseada. Mal acompañado por Wass y Bongonda.

Bongonda: 5. Flojo encuentro después de un mes redondo. Comenzó asociándose con Aspas en el sector izquierdo, mas pronto cayó en la desesperación, se ganó la cartulina y se diluyó entre la lluvia. El primero en ser sustituido. 

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Sisto: 7. Interpretó lo que necesitaba el Celta en los últimos veinte minutos. Aprovechó su potente físico para romper líneas, filtró balones al área y estuvo en todas las jugadas de peligro. 

Guidetti: 7. Batalló contra los elementos, empleó la técnica callejera para sacar de zona a la defensa visitante y dio oxígeno a Aspas. Con él en el campo el ataque fue otro; aunque arriesgada, su entrada hizo retroceder al Alavés.

Gómez: 6. Entró por los problemas musculares de Cabral a falta de diez minutos. Práctico, contundente, el campo no estaba para más. 

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