Andrew Hjulsager, el bisoño especialista

En el Celta gusta el método de la academia del Bröndby. El laureado club danés, conocido en otro tiempo por alumbrar a Michael Laudrup, es el lugar de formación de Michael Krohn-Dehli y Daniel Wass, dos referentes contemporáneos que atestiguan la labor de la prolífica cantera de las afueras de Copenhague. A la dinastía se une ahora Andrew Hjulsager (1995). Este precoz mediapunta fue cuidado con mimo en el Bröndby desde que contaba nueve primaveras, y debutó con el primer equipo –gol incluido– poco después de cumplir la mayoría de edad. El contrato del veinte veces internacional sub-21 expiraba este verano próximo y, pese al deseo de la entidad capitalina por renovar, ha llegado el momento de dar el salto a la liga con más talento acumulado del mundo. 

Será otro planeta para Hjulsager. Para empezar, la Superliga está parada desde mediados de diciembre, por las condiciones del invierno báltico, y tendrá que recuperar ritmo competitivo a contrarreloj. El verdadero desafío será el de adaptar su fútbol a un campeonato con un rigor táctico a una distancia sideral del existente en Dinamarca; un ambiente propicio para que un peso pluma de técnica privilegiada, como Andrew, pueda destacar y obtener grandes cifras. En la presente campaña, los números son llamativos: 27 encuentros entre liga y clasificación europea, con 8 tantos y 7 asistencias. Ha pasado de la demarcación de ‘diez’ a ocupar el interior izquierdo, aumentando el peso en la construcción y el recorrido. Desde ese costado encontraba campo abierto para la pierna diestra, que es la que mejor maneja. 

Entrando en detalles, Hjulsager es un trescuartista liviano, de mediana estatura, osado y con recursos de fútbol sala. Escurridizo, veloz en la toma de decisiones, reclama para sí la pelota y tiene siempre un ojo puesto en la portería. Quizá la mejor virtud sea la contemporización, es decir, la control del momento más oportuno para retener y soltar el balón. La actitud es encomiable, ha aprendido a dosificarse y de esta forma puede colaborar en tareas defensivas, aunque nunca ha destacado en ese aspecto. Por características físicas, y por la clara vocación ofensiva, Andrew tiene que estar bien acompañado para que el conjunto no se resienta. 

Hjulsager no tendrá problemas con el juego asociativo del Celta, una noción que ha asimilado desde bien pequeño, mas la duda estriba en la posición más adecuada dentro de la escuadra de Berizzo. Por capaz que sea, a nadie debe escapársele el hecho de que es un futbolista en proceso de maduración, procedente de un torneo menos exigente en todos los planos. Más allá de la bisoñez inherente a la edad, las características de un especialista implicarán cambios en el reparto de funciones. Si va a ocupar la demarcación de mediapunta, el diez puro, los compañeros deberán ampararle con un despliegue físico intenso. De lograrse el acople definitivo de Jozabed y Hjulsager, lo más seguro es que Daniel Wass retorne al carril derecho. 

Lo que es seguro es que Hjulsager es demasiado joven como para asumir el salto competitivo que pedía Berizzo. El argentino seguirá contando con los hombres de confianza para las grandes ocasiones –Aspas, Wass, Bongonda y Guidetti–, pero amplía el abanico de opciones contra rivales de entidad intermedia. El recién incorporado tiene desparpajo y comprende las necesidades de los suyos a la hora de desarmar a la defensa oponente. Hjulsager, al igual que Jozabed, será una herramienta de precisión con la que recuperar el fútbol más preciosista. No será, en cambio, ese ‘diez’ que elevará al Celta hasta el éxtasis balompédico. No de momento.

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