Apuntes del Las Palmas 3-3 Celta

Wass ya es clave. Ha tardado en ser indispensable, pero Eduardo Berizzo ha encontrado la posición y la tarea que sitúan a Daniel Wass como un fijo en el once. Ni en el doble pivote ni pegado a la banda. Es detrás del punta donde más rinde el danés y donde más aporta al sistema de presiones del ‘Toto’. Real Madrid, Barcelona, Deportivo o Las Palmas fueron cuatro choques donde la táctica del míster argentino, durante más o menos tiempo, se merendó al rival. Con resultados dispares, pero el Celta demostró superioridad. Y fue siempre con el ex del Evian situado detrás de Iago, convertido en la primera línea de presión y ahogando al hombre clave en la salida del rival.

Iago. No hay sistema capaz de defender ahora mismo al moañés. Huele la sangre y es certero. Dinamiza ataques estáticos, crea espacios donde el resto ve sombras y se echa el equipo a la espalda cuando hace falta un referente. A su ya incontestable calidad a la hora de definir, cada día le añade más y más recursos. Un lujo de delantero, y una suerte que eligiera al Celta como el equipo de su vida. De otra forma, sería inalcanzable.

La lesión de Orellana inició la remontada. Su salida del campo no solo restó imaginación al ataque. Desorganizó el sistema de presiones que estaba desactivando a los canarios. La entada de ‘Chelo’, sin ser mala para el Celta, redujo intensidad en la presión. Viera encontró caminos hacia el área y, aunque no generó demasiado peligro, inició el cambio de tendencia en el partido.

De nuevo, Sergio. Si Las Palmas terminó la primera parte encontrando vías para dañar al sistema de Berizzo, el meta de Catoira abrió la puerta a la remontada de par en par. Otra ridícula salida más –y ya van unas cuantas- ponía el partido patas arriba. Situación compleja para el técnico argentino, que no confía en ninguno de los dos metas de la plantilla. El relevo, aunque sea por potencial y juventud, está en un Rubén Blanco hasta ahora relegado a Europa.

Melero y su criterio. Fue decisiva la actuación del colegiado en Gran Canaria, una vez más. El penalti, inexistente, puede considerarse un error admisible. No así expulsar al futbolista por semejante acción. Desmedido.

La irrelevancia de Bongonda y la espera de Rossi. No era el mejor partido para demostrar. Pero es evidente que el belga aporta cada vez menos. Ni con espacios ni sin ellos, el joven extremo no está rindiendo como se esperaba de él esta temporada. Su entrada fue en balde. Mientras, Rossi esperó en el banquillo. Una vez más. Una semana más. Una situación que corre el riesgo de enquistarse. Y es difícil encontrar los motivos: el italoamericano ha rendido prácticamente siempre que ha jugado, pero parece haber quedado relegado a los minutos de la basura. 

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