Una presión perfecta

Tenía Berizzo la receta del partido y así se lo hizo saber a los medios antes de la celebración del mismo. La presión del Celta sería la clave para salir victoriosos ante el F.C Barcelona; y los primeros 45 minutos del encuentro no hicieron nada más que darle la razón al técnico argentino.

Y es que el Celta salió en estampida tras el pitido inicial. Con Busquets sobrepasado sin los apoyos de Arda y Gomes, la labor del Celta en el centro del campo se vio facilitada en demasía. Simplemente adelantando sus líneas en la salida de balón blaugrana, recuperaba el balón a los pocos segundos de haberlo perdido. Un claro ejemplo de esto es el primer gol del Celta, el que marcaba Pione Sisto. Con ter Stegen conectando con Busquets, quien estaba rodeado de cuatro futbolistas celestes (aunque con espacio de sobra para sacar el balón) el mediocentro comete un error que, sumado a la distancia que tenía Arda con él, permite a Iago Aspas recoger el balón en una situación de ventaja, lo que facilita el balón filtrado a Pione Sisto, que la cruza de forma fantástica ante el meta alemán. Restando el segundo tanto celeste, que llegó tras una contra después de un despeje que aprovechó Iago Aspas; los otros dos tantos llegaron tras sendos errores blaugranas provocados por la presión celeste. En el tercero, casi al igual que en el primero, un fallo de la defensa blaugrana en la salida de balón, sumado a la rapidez que Wass en la presión para adelantarse a un desaparecido Arda Turán, permitió un balón en largo que Mathieu introduciría en su propia portería. ¿Y qué decir del cuarto y último tanto? La presión de Pablo Hernández a ter Stegen, sumado a un exceso de confianza del portero, provocó el error de este, impactando con el balón en la cabeza del chileno cuando intentaba un pase por encima del mismo. El esférico, tras rebotar en el palo, acabó dentro de las mallas, poniendo el 4-2 en el marcador y haciendo que la calma volviera a caer sobre Balaídos.

La presión anteriormente descrita, más un sistema de marcas realizado casi a la perfección, permitió que el Celta arrollase durante la primera mitad a un Barcelona descolocado y sobrepasado a todo momento. por la intensidad y buen hacer del Celta, que además, combinó su buen trabajo defensivo con un buen hacer ofensivo que no se había visto hasta ese momento.

 
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