La derrota ante el Atlético, en 8 apuntes

El análisis, en 8 claves, de la dura derrota ante el Atlético ayer en Balaídos.

1.- 45 minutos. Fue lo que duró el Celta. Porque lo de la segunda mitad fue una broma pesada. Una muñeca rota en manos de un depredador. Antes, sin embargo, el equipo de Berizzo sí dio su versión habitual. La de un conjunto tremendamente competitivo, intenso, serio en la presión y al que sólo le penalizó la falta de pólvora arriba.

2.- Balas de fogueo. La marcha de Nolito sigue pesando un mundo. Hay depresión sin él. Y da la sensación de que el club no se ha reforzado todo lo bien que debería para paliar su marcha. Hará falta que muchos jugadores estén a un nivel sobresaliente para que no se note demasiado que no está el gaditano. Bongonda hizo del ‘citizen’ y Señé de Orellana. La diferencia, como era de esperar, fue abismal. Y eso que el partido del catalán fue especialmente destacable, en una primera parte en la que fue de los más activos arriba. Pero el Celta necesita futbolistas decisivos y por ahora sólo Aspas puede entonar parte de ese papel. Un Iago que, por cierto, apenas tuvo ocasiones y tuvo que bajar demasiado para recibir, debilitando su potencial ofensivo.

3.- Imperial ‘Tucu’. Es de las pocas noticias positivas que deja este pésimo arranque liguero. Comandó en la primera parte y se mantuvo correcto en el desastre de la segunda. No mentimos si decimos que es, hoy por hoy, el pilar básico del equipo. Tiembla Berizzo cuando lo ve en el suelo llevándose la mano a la rodilla.

4.- Preocupante Daniel Wass. El centrocampista danés ha comenzado la temporada con el depósito de gasolina prácticamente vacío y el Celta lo penaliza. Perdió balones, llegó tarde y fruto de un error suyo en la marca llegó el 0-1 de Koke. Fue sustituido con merecimiento, pero la cosa ya tenía poco arreglo.

5.- Berizzo no dio con la tecla. Acertó en el planteamiento, pero se empeñó el ‘Toto’ en acumular atacantes. E infinidad de veces el fútbol le ha respondido que no por más atacantes se ataca mejor. El Celta ni arañó al Atlético en la segunda parte porque el centro del campo era un océano en el que sólo el ‘Tucu’ oxigenaba la salida de balón. Radoja vivió perdido entre los centrales, excesivamente atrás, y Wass estaba físicamente neutralizado. Con la marcha del danés entró Rossi, que dejó detalles, pero apenas llegaron esféricos en condiciones a los delanteros porque el centrocampismo desapareció del césped y el Celta era incapaz de construir con el Atlético muy bien asentado. El partido pedía a Pape mucho antes.

6.- Naranjo, inédito. Parecía un partido propicio para ver debutar al onubense, pero Berizzo demuestra que todavía no confía en él y que es un fichaje puramente del club. Comenzó en el banquillo y en él terminó. Es el último de las opciones, hoy por hoy, para el ataque.

7.- Fragilidad defensiva. La solidez que había demostrado el equipo en el Bernabéu desapareció de un plumazo. Porque el Atleti ganó haciendo cuatro goles sencillitos, sin demasiada elaboración más allá de certeras definiciones. Centros desde la derecha, con un Jonny desconocido y pasivo, y errores flagrantes en las marcas con un Cabral poco solvente y un Sergio que otra vez volvió a evidenciar ser de todo menos un portero fiable.

8.- Urgencias. Lo de Pamplona se presenta como un choque vital. No una final, pero sí un partido clave. 0 de 9 es un dato poco agradable, pero las sensaciones no terminan de ser buenas. El equipo está falto de chispa, de alegría en los metros finales. Ha desaparecido la dinamita que tanto había caracterizado al Celta de la temporada pasada. Entre debates y amarguras, y con Pamplona como objetivo prioritario, aparece la Europa League que puede servir como alivio para las heridas ligueras. Que así sea en Lieja.

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