El Celta no atendió las principales peticiones de Berizzo

No hace falta ser íntimo de Eduardo Berizzo para caer en la cuenta de que no debe estar muy contento el técnico argentino con la gestión en el mercado que ha realizado el Celta, especialmente en el capítulo de altas. Principalmente porque sus dos principales reclamaciones –que llevaba pidiendo desde mayo- no han llegado. Ni hay ‘10’ ni hay portero.

El ‘Toto’ considera que a la portería le falta nivel y que, en caso de que haya lesión, ésta queda tremendamente desprotegida. El club, sin embargo, confía plenamente en Sergio y Rubén, negándole al entrenador ese deseo. Tampoco se fichó al mediapunta diferencial que había solicitado. Porque Rossi, no nos engañemos, no es mediapunta, por mucho que pueda jugar como segundo delantero.  No encaja tampoco en el perfil que se solicitó para ese puesto y que el propio entrenador contó ante la prensa. Un perfil que sí cumplía Ljajic: por eso fue la primera opción, a comienzos de julio, y que, tal y como reveló el propio club, estuvo prácticamente hecho.

En el caso del ‘10’ es evidente, también, que el club tocó muchos palos después de la negativa del balcánico. Y todos se fueron cayendo uno a uno. Ninguno, por el motivo que fuere, aceptó recalar en el Celta. Sólo así se explica que no haya llegado ese mediapunta específico y sí lo haya hecho Rossi, pero un 27 de agosto, más de dos meses después de la petición del míster. El ex de la Fiorentina es la solución de emergencia a esa búsqueda durante tres meses que ha dado su fruto muy tarde. Una solución, eso sí, muy ‘xeitosa’. Las lesiones suponen la principal incógnita para un futbolista de mucha clase y que puede aportar tardes de gloria en Balaídos. El tiempo lo dirá.

Otro de los problemas está en el resto de fichajes que ha realizado el club. Especialmente en los dos primeros. Berizzo no pidió ni a Naranjo ni a Lemos y todo apunta a que los usará entre poco y muy poco. Son dos fichajes de club, con un futuro prometedor –especialmente el ex del Nàstic- y que suponen una inversión a medio o largo plazo. Algo que al ‘Toto’, para su realidad de la competición cada tres días, de poco le vale.

En las bajas no hubo demasiada sorpresa. Se contaba con la salida de Nolito y ni Madinda, ni Drazic ni Álex López entraban en los planes de Berizzo, por lo que las cesiones suponen el mejor de los remedios. Especialmente en el caso del serbio, futbolista muy joven y con gran potencial.

Siempre ha existido gran debate en relación a cuánto caso se le debe hacer a un entrenador a la hora de fichar. Es obvio que hay intereses a largo plazo que sólo el club puede defender y proteger, al menos mucho más que un entrenador cuyo futuro no muy lejano parece lejos de Vigo. Lo que sí está claro es que éste ha sido el verano donde las diferencias entre la dirección del club y el entrenador han sido más evidentes.  El verano, por cierto, en el que el Celta contaba con el mayor potencial económico para dar ese salto de calidad en la plantilla que requería su técnico. El tiempo dirá si pasa o no factura. 

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