Pepiño ya no es Pepito

Estados Unidos se ha sumado a la fiebre del fútbol, pero esto no siempre fue así. Le ha costado, pues el posicionamiento de un deporte externo en una cultura como la estadounidense lleva mucho tiempo. Hace treinta años, a ningún niño le interesaba el fútbol y la NASL de los Pelé, Cruyff y Beckenbauer fracasó estrepitosamente. No obstante, desde la fundación de la MLS y el Mundial de 1994, así como la caída de popularidad del béisbol, sirvieron para sentar las bases de lo que hoy en día es la esfera futbolística yanqui. Tal vez el mayor impulsor del fútbol en Estados Unidos sea el combinado nacional femenino y sus continuas conquistas (tres mundiales, cuatro oros olímpicos consecutivos, siete Copas de Oro); prueba de ello son los más de 25,4 millones de espectadores que el año pasado vieron por la cadena FOX la conquista del tercer Mundial de las Wambach, Solo y cia. Sea como fuere, el fútbol continúa creciendo en los Estados Unidos, contando actualmente con 60 equipos profesionales divididos en tres ligas (MSL, NASL, USL), 3 millones de jóvenes federados en las ligas menores (Youth Soccer League) y superando la popularidad del béisbol en la franja de 12 a 17 años de edad (datos de Wall Street Journal).

No obstante, Giuseppe Rossi (Teaneck, New Jersey, 1987) llegó al mundo antes de que el balompié fuera un fenómeno en el país norteamericano. Hijo de Cleotilde y Fernando, inmigrantes italianos y profesores de idiomas, su herencia europea no impidió que tuviera algún coqueteo con el béisbol. No obstante, el joven Giuseppe, Joe para sus amigos, soñaba con vestir la camiseta rossonera del AC Milan, con celebrar títulos junto a Rijkaard o Gullit y marcar goles junto a su ídolo, el eterno Marco Van Basten.

En New Jersey comenzó a darle patadas a un balón y a mostrar un talento fuera de lo común para ello. Fernando Rossi, que compaginaba sus labores de profesor de italiano y español con la de entrenador de fútbol en la Clifton High School, fue abordado por el Parma durante unas vacaciones familiares en Italia con el objetivo de enrolar a su hijo en sus categorías inferiores. La oferta del cuadro emiloromañol era demasiado tentadora y su padre sabía que si su hijo quería llegar al siguiente nivel, debía ir a donde vivieran el fútbol.

Un mes antes de su decimotercer cumpleaños, Giuseppe hizo las maletas para realizar el camino inverso al que su padre, su compañero de viaje en esta aventura europea, hiciera años atrás. El crecimiento del joven Rossi en las categorías gialloblù fue meteórico y no pasó desapercibido para Sir Alex Ferguson, uno de los ojos más finos a la hora de detectar talento en el Viejo Continente. Con 17 años, Giuseppe ponía rumbo a Manchester, previo pago de unos 200.000 euros, para vestir una de las camisetas más reconocidas en el fútbol mundial.

Su juventud no le impidió gozar de minutos en los Red Devils, disputando doce partidos en todas las competiciones y anotando cuatro goles, uno de ellos en su debut liguero ante el Sunderland. Aquella temporada 2005-06 el United ganaría la Premier y la Copa de la Liga, títulos que no contabiliza en su palmarés  debido a que no formaba parte del primer plantel. No obstante, su compañero Nemanja Vidić, que apenas disputó siete minutos en la final de la por entonces Carling Cup, cedió su medalla al joven italoamericano a modo de reconocimiento por su aportación en las primeras rondas.

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El United sabía que tenía un diamante en bruto en Rossi, así que le buscó una salida que le garantizara más tiempo de juego del que disfrutaría en Manchester. Ahí surgió la opción del Newcastle United, que consiguió una cesión de seis meses que posteriormente se cancelaría. Con los magpies disputó trece partidos y anotó un gol, nuevamente en su debut, el 14 de septiembre ante el Portsmouth en la tercera ronda de la FA Cup. El 18 de enero hizo el camino de vuelta a Italia y a su Parma, que vivía unos momentos complicados y amenazaba con el descenso. La llegada de Claudio Ranieri al inicio de la segunda vuelta coincidió con la remontada del Parma, que conseguiría 27 puntos en 16 partidos, y la explosión de Rossi, que anotaría 9 goles y 4 asistencias durante su estadía italiana. El actual entrenador del Leicester City dejó un recuerdo imborrable en Giuseppe, empapándolo de su carácter luchador y optimista.

Su Erasmus particular en el cuadro gialloblù le hizo darse cuenta de que necesitaba minutos para seguir creciendo, algo que se antojaba difícil en Manchester con el fichaje de Tévez o la consolidación de Wayne Rooney. Apareció entonces el Villarreal de Mauricio Pellegrini, quien buscaba un nuevo delantero tras la marcha de Diego Forlán al Atlético de Madrid. Convencido por el proyecto deportivo e inspirado por el uruguayo, con quien coincidió unas semanas en Manchester y que se consolidó en el conjunto amarillo, Rossi se enrolaría en el conjunto castellonense luego de que el equipo de Fernando Roig desembolsara diez millones por sus servicios.

La decisión fue un acierto rotundo: desde el primer momento fue titular indiscutible con el Submarino, tanto para Pellegrini como posteriormente para Garrido, mejorando sus cifras goleadoras y apariciones año tras año. Rebautizado como ‘Pepito’ (mote puesto por la leyenda italiana Enzo Bearzot, pues le recordaba a otro mito como Paolo Rossi), Giuseppe se erigió a finales de la década pasada como una de las grandes estrellas de La Liga. Era la gran esperanza italiana y su nombre se mencionaba frecuentemente junto al de Messi, Cristiano Ronaldo o Iniesta en los debates sobre el mejor jugador del campeonato, más aún tras su espectacular campaña 2010-11.

Aquella temporada anotaría 18 dianas y repartió 7 asistencias en el campeonato liguero, registros similares a los que registró Forlán cuando ganó su primera Bota de Oro (25 goles y una asistencia); a estos datos sumaría tres goles y una asistencia en la Copa del Rey y 11 goles y 3 asistencias en 14 partidos de la Europa League. Era un futbolista codiciado por todos los grandes de Europa y estuvo a punto de firmar por el Barcelona, que soñaba con una dupla formada por ‘Pepito’ y Messi. Su pase al conjunto catalán no se materializó y desde entonces su suerte  cambió radicalmente.

El 26 de octubre de 2011 se rompería el ligamento cruzado anterior ante el Real Madrid, lesión de la que recaería en abril de 2012 durante un entrenamiento. La baja de Rossi fue el factor decisivo en descenso del Villarreal y sembró las dudas sobre su futuro profesional. Pese a llevar más de un año sin jugar, la Fiorentina apostó por Rossi en enero de 2013 y su confianza en el punta se vería recompensada en la siguiente campaña. Durante el inicio del curso 2013-14, Rossi fue el hombre de moda en el Calcio italiano gracias a los 14 goles conseguidos en las primeras 17 fechas, de los que destacan los tres que convirtió ante la Juventus de Turín.

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Hasta ahí llegaría la suerte de ‘Pepito’ en Florencia. El 5 de enero de 2014 sufriría un esguince de segundo grado en el ligamento colateral de su rodilla derecha tras una salvaje entrada del defensor del Livorno Leonardo Rinaudo. Su estadía en Florencia se convirtió en un carrusel de lesiones de larga duración intercaladas con breves períodos de juego. El 1 de octubre de 2015 volvería a ver puerta en una victoria por 4-0 de la Fiorentina sobre Os Belenenses en la fase de grupos de la Europa League.

Pese a la confianza de su entrenador Paulo Sousa, Rossi  supo que en Florencia no dispondría de los minutos necesarios para recuperar el ritmo tras su calvario. Así fue que cuando el Levante llamó a su puerta este pasado enero no se lo pensó dos veces. En Valencia, apenas unos kilómetros donde se convirtió en una estrella mundial, volvió a sentirse futbolista y a dejar trazos del magnífico delantero que todo el mundo recuerda. Sus seis goles y dos asistencias no bastaron para evitar el descenso del conjunto granota, pero sí para que su nombre volviera a sonar en las agendas de clubes importantes.

Hace escasas horas se ha confirmado de forma oficial su fichaje por el Celta de Vigo por una temporada con opción a otra. Ya no es aquel delantero que levantaba evidentes comparaciones con Alessandro Del Piero o Leo Messi, mucho ha cambiado su fútbol y su carácter este accidentado viaje. Sus incontables horas de trabajo y sufrimiento no han obtenido la recompensa esperada, pero su optimismo y voluntad permanecen intactos. El mítico alero de los Boston Celtics Larry Bird dijo una vez que “si das el 100% todo el tiempo, de alguna manera las cosas acaban saliendo bien al final”. Yo estoy convencido de esto último y de que los luchadores, en un momento u otro, acaban consiguiendo lo que se proponen. Bienvenido, ‘Pepiño’. 

 

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