Las novedades de Berizzo para el Celta 16/17

La presente está siendo una pretemporada más fructífera que la anterior. Durante el pasado verano, Eduardo Berizzo centró sus esfuerzos en potenciar la vertiente ofensiva del equipo, trabajando expresamente sobre Aspas, Orellana y Nolito, hasta convertirlos en un tridente letal, y sobre el recién incorporado Guidetti, que debía aportar la alternativa de un ‘nueve’ más tradicional; y también sobre Hernández y Wass, la ayuda de Augusto en la columna vertebral. Aquella desigual planificación derivó en el Celta más agresivo que se recuerda, con evidentes problemas estructurales, pero terriblemente efectivo. Ahora, el técnico de Cruz Alta afronta la triple competición con un colectivo cohesionado, en el que aun cambiando figuras el rendimiento no se ve alterado, y que funciona mejor en varios aspectos.
 

El árbol de Navidad

El Toto basa el nuevo sistema en una disposición particular, que ha sido adoptada en los últimos tiempos por varios entrenadores –Bielsa, Guardiola, Conte, Sampaoli– como solución a la circulación lenta en los primeros compases del juego, por la mejoría táctica del resto de equipos, sobre todo aquellos más fuertes en el centro del campo. Para garantizar la superioridad numérica y posicional en la línea divisoria,  un mediocampista baja hasta colocarse entre los centrales y agrega dos laterales a la siguiente línea, sitos en una posición de apoyo, generando amplitud; tienen el carril en exclusiva. De esta forma, los dos laterales y el pivote marcan el comportamiento del conjunto en función de cómo se colocan, adaptándose a la forma de presionar del contrario. El cambio principal –no era una práctica extraña en la temporada anterior– estriba en que los jugadores de banda tienen ahora menos peso en esta fase, concentrando su actividad en el apartado ofensivo y en la presión. Esto es posible gracias a que Berizzo cuenta con Díaz y Hernández para el rol de ‘cinco’, más los galones de Wass y la aparición de Pape, siendo estos dos magníficos acompañantes. Esta salida escalonada combina libertad y consistencia, dado el mejor reparto de espacios y funciones, mas exige máxima precisión a los centrales.  
 

La apuesta definitiva por el doble pivote

Berizzo ha completado la transición del esquema de tres partes a uno típico del fútbol europeo, el doble pivote, aunque con alguna reminiscencia obligada por el punto anterior. En orden de ataque posicional, los celestes construyen sobre dos mediocentros, que articulan el juego de una banda a la otra, y se apoyan mutuamente para superar a las respectivas marcas. Este Celta es más paciente. Al pasar de tres a dos medios, se reduce la aportación al ataque, y ya no efectúan largos desmarques de ruptura ni arrastres; reservan el físico para la presión posterior. El papel que recae en esta pareja mixta (un ‘cinco’ para la salida ordenada y un box-to-box que aporta el trabajo) es el de mantener al grupo unido y que la pelota llegue en condiciones hasta la zona de tres cuartos de campo. En materia defensiva, esta organización sigue sufriendo porque el físico de Chelo Díaz es limitado, y debería recibir apoyo de otro integrante adicional, en principio de un lateral o extremo ocioso. Es posible que Hernández asuma una mayor carga de partidos que su compañero de selección.
 

Una parcela ofensiva renovada

Sin Nolito el Celta no puede pretender el mismo esquema. Consciente de ello, Berizzo ha reordenado las piezas más adelantadas, dando encaje a la figura del ‘diez’, que encarna Orellana, y con nuevos automatismos. Primero, los dos extremos juegan por dentro, dejando la banda al lateral. Segundo, el nueve cambia completamente de rol –de ahí que le esté costando volver a Guidetti–, y en vez de abrir paso a Nolito o dejar que sorprenda Wass rompiendo la defensa, actúa como catalizador de la atención para que los extremos y los laterales puedan superar en carrera la última línea. Y tercero, el tercio atacante se concentra lejos del área, generando un espacio que aprovechar con velocidad. Esta táctica de asalto hace que, cuando una acción ofensiva fracasa, enseguida se reordenen los hijos del trisquel para que aparezca de nuevo ese espacio en el que golpear. Como complemento a esta renovación, surge un doble automatismo sobre la participación del lateral. Por un lado, y para habilitar el carril, se intercambian el extremo y el mediapunta. Por otro, el delantero deja el sitio al extremo para que pueda aprovechar la brecha generada y atacar un pase desde el lateral. Siempre hay un futbolista en la posición del ‘diez’ que recibe libre de marca y asiste en diagonal para el carrilero, sirviendo de apoyo en la frontal para triangular. Vemos aquí el por qué de la menor presencia del lateral en la salida jugada: tienen que aparecer de forma sorpresiva, aguardando hasta que se pone en marcha el mecanismo automático. 
 

Movilidad y estabilidad

Este Celta ‘mark III’ de Berizzo destaca por la fiabilidad y el control del juego, como podemos extraer de los resultados de esta pretemporada. A pesar de la falta de efectividad en el área contraria –por la falta de Nolito, las nuevas incorporaciones y la falta de experiencia de la mayoría de atacantes– y la sempiterna debilidad defensiva, que deberá corregir, el argentino ha logrado enchufar a todos los integrantes de la plantilla en un año en el que no puede permitirse sobreexplotar a sus favoritos. El cambio es valiente y acertado, apostando por una disposición más coherente y con mejor reparto de funciones. El compromiso de los nuevos y los canteranos es máximo –lástima la desaparición de Borja Fernández, que no tiene cabida en este esquema– y cada uno está aportando su personalidad a un conjunto que era algo previsible. Sin Nolito, pero con nuevas herramientas y una hornada de jóvenes talentos, el Celta parece preparado para sorprender de nuevo en la Liga. 

 

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