Los cinco jugadores que busca Berizzo

El deseo de Berizzo de contar con una plantilla aligerada, auspiciado por la directiva, es uno de los aspectos que más controversia genera en el entorno del Celta. La planificación  de la campaña recién terminada supuso grandes riesgos para la integridad del conjunto, mas no se puede negar la efectividad de un grupo compacto, instruido cual cuerpo de elite,  que además llevó a la entrada de varios canteranos a la dinámica del primer equipo. Con la inminente disputa de tres competiciones, este modelo toca a su fin.

Se presentan ahora dos problemas convergentes. El primero es una cuestión de número. El segundo, más complejo, estriba en la diferencia de calidad entre titulares y habituales suplentes. La política de contratación de jóvenes promesas, orientada a incrementar el valor de los activos sin obstaculizar a los chicos de la casa, ha logrado un resultado demasiado pobre. Por si esto fuera poco, A Madroa no ha estado a la altura del desafío, como tampoco Berizzo para gestionar la situación de los integrantes secundarios. 

Fortalecer el entramado defensivo es la prioridad que comparten entrenador y presidente. La escasez de efectivos en esta parcela es causa directa del registro de goles encajados, superior de forma notable al del primer año de Berizzo. La portería celeste se encuentra en un círculo retroalimentado: la falta de preparación de Rubén coloca a Sergio como titular, pero la falta de regularidad del de Catoira sigue sin solucionarse, forzando los tiempos del más joven. Hacer frente a la inseguridad de la retaguardia requiere de un guardameta contrastado, hábil con los pies, fiable y con carácter para gobernar una zaga demasiado dependiente de la voz de Cabral. Tres competiciones, tres arqueros.

Como causada por una advertencia divina, la baja prolongada de Fontàs dejó en jaque a la defensa del Celta durante casi todo el campeonato regular. La madurez de Hugo Mallo y el despegue de Sergi Gómez sostuvieron el fuerte en los momentos más críticos, mas la situación podría agravarse en la Liga Europa. Harán falta dos incorporaciones más para controlar cualquier eventualidad y mantener la competencia interna: un defensa táctico, interceptor, capaz tanto como central como en el lateral, veloz para corregir los espacios en la presión y adelantar la línea del fuera de juego; y un central de corte moderno, que sirva de apoyo al centro del campo en la salida ordenada del equipo, arrastrando, generando amplitud, o aprovechando huecos para conducir la pelota más allá de la medular. 

El medio campo también necesitará refuerzo. Con el cambio de Augusto por Chelo el conjunto ha paliado algunos defectos, como también ha perdido ciertas virtudes. Sobre todo es preocupante la falta de consistencia física y estructural, una debilidad que se acentúa con el transcurrir de los minutos, comprometiendo el ritmo del Celta, limitando la capacidad de quitar y conservar el balón. Tampoco existe la variedad necesaria en el banquillo como dar posiblidad de reacción a los hijos del trisquel. Para compensar estos factores se necesita la opción de un centrocampista con despliegue, intenso, que pueda acompañar tanto la construcción de Díaz o Hernández como la llegada de Wass y Radoja –quien poco a poco va destapándose como un fenomenal medio mixto–. 

Un último añadido debe asimilar parte de la carga de trabajo de Orellana y Wass en el frente de ataque. Precisa Berizzo de un trescuartista que entienda cuándo es necesario acelerar o aguantar la jugada más allá de la línea divisoria, un ’10’ que tome decisiones acertadas y que vaya un paso por delante del resto, atrayendo la atención y generando desequilibrios sin dejar vendido al compañero que se incorpora al ataque. Es el engranaje que le falta a este vertiginoso e impaciente sistema ofensivo, que a veces parte al equipo cuando pretende devorar. 

Estos cinco fichajes estarían pensados para compensar la situación de otros integrantes de la disciplina viguesa en los esquemas 4-2-3-1 y 4-3-3. Beauvue tiene por delante una larga recuperación; Drazic necesita un curso a préstamo; Pape y Borja Fernández tienen que sostener al filial, aunque participen del primer equipo; y tampoco está clara la continuidad de Señé. Al mismo tiempo, tres muchachos tienen opciones de volver para incorporarse al proyecto europeo: David Costas, Álex López y Borja Domínguez. El central, con aptitudes para el estilo del Celta, parece que ha dejado atrás el conformismo que le hizo desaparecer de los planes de Luis Enrique y Berizzo, siendo habitual titular en el Mallorca. En cuanto a los otros dos canteranos, al menos uno podría añadir dotes de organización y conversión goleadora. El ferrolano acabó la temporada en Sheffield con galones y un rol clave, acompañando al histórico inglés a la final por el ascenso, mientras que el que fue capitán del B viene de realizar una campaña sensacional en el Racing, como parte más adelantada de un doble pivote y logrando nueve dianas.

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