Emre Mor y la paciencia

El Celta cerró el pasado mercado veraniego el segundo fichaje más caro de su historia. El desembarque de Emre Mor en Vigo culminaba, o no, el deseo del presidente Carlos Mouriño por hacerse al fin con los servicios de una estrella en ciernes. Un futbolista con un presente correcto y un futuro todavía por determinar, pero con potencial para brillar en casi cualquier equipo del planeta fútbol.

Su llegada despertó ilusión en una afición que por fin veía en él a ese futbolista hábil para acompañar a Pione Sisto e Iago Aspas en la punta de ataque. Pero nada más lejos de la realidad. Su fichaje, en el últimos instantes del mercado veraniego, provocaron que practicamente no pudiese entrenarse con sus compañeros hasta después del primer parón de selecciones, cuando fue convocado por Turquía.

Con más protagonismo en Copa - fue titular en ambos partidos ante el Eibar - que en Liga, donde sólo suma una titularidad - ante Las Palmas - sus actuaciones se miden más en sensaciones que en números - suma sólo un gol y una asistencia -. Lesiones, falta de ritmo y compromisos  internacionales lastraron su preparación al inicio de temporada y Unzué no parece por la labor de modificar su esquema ofensivo, que con Aspas, Sisto y Maxi tan buenos resultados de cara a puerta le están dando al conjunto olívico.

Con la mitad de la temporada a punto de ser alcanzada, Emre Mor suma poco más de 400 minutos en 12 partidos entre Liga y Copa del Rey. Minutos en los que se ha podido intuir el futbolista técnico y vertical que hay en él. Un futbolista que, de seguir con la progresión que promete, será clave en el  futuro no muy lejano del Celta. Deber de Unzué es el encontrar un hueco para que Emre Mor sea capaz de explotar esas cualidades en el Celta y mimar y cuidar al que fue el segundo fichaje más caro de la historia del club vigués. Paciencia.

 

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