El Celta no falla en Valencia

Catorce años tuvo que esperar el Celta para poder volver a celebrar una victoria en Mestalla. Catorce años desde que Vagner anotara para que los vigueses se llevaran los tres puntos del coliseo valencianista. En un partido clave tras el tropiezo del Athletic ante el Espanyol, los vigueses estaban obligados a ganar y no defraudaron. Tras una hora inicial marcada por las imprecisiones en ambos conjuntos y la ausencia de control en el juego, los vigueses consiguieron imponerse a los ché en el último tercio del encuentro gracias a los goles de Guidetti y Hugo Mallo. El triunfo celeste, no sólo permite a los gallegos superar a los rojiblancos en la clasificación, sino descartar a otro hipotético rival y quedarse a un punto de un Sevilla que hoy se mide ante el Real Madrid.

El comienzo no fue demasiado prometedor para los vigueses. Un error en el saque de Sergio, que hoy cumplía cien partidos como jugador del Celta, le regalaba la pelota a un Rodrigo que estrellaba su disparo contra un atento Cabral. Los visitantes trabajaban para crear peligro sobre la meta de Ryan, pero no conseguían inquietar a los chés y sólo un sobresaliente Cabral evitaba problemas mayores para los suyos. Primero, cortando un balón que recibía Mina en el área y después metiendo la cabeza a un peligroso tiro de André Gomes.

El Valencia comenzaba a asumir riesgos y el Celta se los hacía pagar. A los veinte minutos, Ryan salvaba sobre la línea de gol un remate forzado de Guidetti y Mestalla se comenzaba a poner nervioso. Poco después, el meta aussie tenía que volver a dar lo mejor de sí mismo para rechazar un fortísimo chut de Wass y cortar un peligroso centro de Fabián Orellana al área pequeña.

Con el Celta volcado, los locales encontraron en el contragolpe su mejor arma para hacer daño al Celta: primero Alcácer batía a Sergio pero en posición adelantada, después Siqueira rozaba el larguero con un chut de treinta metros y, al borde del descanso, Mina disparaba al lateral de la red tras quedarse sólo ante el portero. No obstante, la última gran ocasión del primer período fue para Marcelo Díaz, que disparaba desde la frontal para obligar a la estirada de Ryan.

La ida y vuelta en la que se encontraba sumida el partido no cambió en la segunda parte. Vigueses y valencianos intercambiaron golpes en los primeros minutos: un latigazo de Mina que blocaba Sergi Gómez, un cabezazo de Beauvue que se marchaba a la derecha de Ryan, un zurdazo desviado de Danilo… ningún equipo conseguía domar el balón y el Celta comenzó a sufrir por su ausencia.

Los locales consiguieron arrinconar a los gallegos en su campo y comenzar a percutir sobre la meta visitante. Superados en todos los duelos, los vigueses no conseguían quitarse la asfixiante presión de los de Neville y Sergio era exigido al máximo para mantener el empate en el electrónico. El catoirense detuvo dos buenas ocasiones de Rodrigo, una en el mano a mano y otra tras un magnífico vuelo para sacar un disparo con rosca del canterano celeste.

La evidente falta de control obligó a Berizzo a reaccionar. Pape Cheikh entraba por Beauvue para reforzar el centro del campo y mandar a Orellana a la banda derecha, una maniobra a la postre ganadora. El joven de origen senegalés impuso su ley en la medular para que el Celta comenzara a amasar balón y desactivar a su rival. La reacción era evidente y Jonny dio buena muestra de ello: carrera por la banda izquierda, internada en el área y disparo fortísimo que Ryan tenía que desviar hacia su palo izquierdo.

Con los celestes volcados y Mestalla abroncando a su entrenador por introducir a Negredo en lugar de Alcácer, Orellana se inventaba una obra de arte para adelantar al Celta. El chileno recibía en el área un centro de Nolito y se la dejaba de tacón a Guidetti para que el sueco convirtiera su séptimo tanto en esta Liga. Un lujo de súper clase. Con todo, Guidetti tenía que retirarse por unas molestias y dejaba su sitio a Planas, que sería clave en el segundo gol. El catalán peleó un balón suelto en la derecha, vio la llegada de Mallo y el de Marín, tras plantarse en el área,  fusilaba a un Ryan que nada pudo hacer.

La debacle valencianista era total. Los pitos de Mestalla era la única reacción del lado valenciano en unos últimos minutos que el Celta pudo golear. Hasta tres goles marraron los vigueses en la recta final: primero Wass errando un mano a mano y después Orellana, por dos veces, con una vaselina que se abría demasiado y un disparo al poste con Ryan ya batido. Goles que podían devolver la goleada sufrida en la primera vuelta, pero que permitan al Celta seguir enganchado a la lucha por los puestos de Europa League.

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