Luces y sombras

El Celta cerró ayer su pretemporada en Funchal con una nueva derrota ante un rocoso Marítimo. Los de Luis Enrique, sin embargo, mejoraron notablemente su imagen y sólo la mala fortuna de cara a portería impidió que volviesen con algún gol de la isla de Madeira. La buena cara, sin embargo, duró sólo hasta que el rival se adelantó en el marcador. Entonces aparecieron las prisas, las imprecisiones y la anarquía generalizada. Se echa el telón a una pretemporada muy gris, con escasos amistosos, resultados negativos y con tan sólo un gol a favor en cinco encuentros. 

Toni sigue a lo suyo
Volvió a ser, junto a Nolito, el hombre más destacado del partido. Se ha convertido en la revelación de la pretemporada y su rendimiento invita a pensar si de verdad el Celta necesita fichar a un lateral. No deja de ser curioso, desde luego, que el día en el que muchos dan por cerrada la llegada de Aurtenexte a Vigo, Toni reafirme su condición. Nadie daba un duro por él y ha demostrado que, con oportunidades, es un jugador de primer nivel. Tiene que seguir mejorando en defensa, pero avanza a pasos agigantados. Además, ayer volvió a desequilibrar por la izquierda. En el esquema de ataque de Luis Enrique, el coruñés se convierte en carrilero, apoyando a un Nolito que tiene en él a su mejor compañero. Entre los dos crean y desequilibran, sirviendo de oportunidades a los delanteros o a los hombres de segunda línea. Quiere quedarse y lo pide en el campo, con fútbol: merece la oportunidad.

Nolito, el factor desequilibrante
Con la marcha de Iago Aspas, una de las dudas de la pretemporada estaría en quién heredaría el factor desequilibrante de este nuevo Celta. A falta de ver en profundidad a Rafinha, con molestias en los últimos partidos, este factor lo posee ahora Nolito. Siempre entrando desde la izquierda, desbordando con una portentosa derecha y buscando continuamente el gol. Ayer fue de nuevo el mejor de los fichajes, dejando claro que tiene hueco asegurado en el once titular. Aporta cosas diferentes en cada partido y su evidente capacidad de hacer daño entrando desde fuera, así como su facilidad para arrastrar defensores, pueden ser armas vitales para el esquema de juego de Luis Enrique.

Inseguridad atrás
Sin ser el peor partido de la defensa, lo cierto es que ni Fontàs ni Cabral aportan toda la seguridad necesaria. El argentino es un clásico en los errores de bulto -esta vez regaló el gol al Marítimo- y el catalán, a pesar de que ayer mejoró sus prestaciones, sigue estando demasiado lento. Costas, una de las grandes promesas de la plantilla, dio el relevo al 22 celeste pero tampoco estuvo fino. Aguantó atrás pero hizo aguas en la distribución, con más de una pérdida de balón peligrosa. Hugo Mallo, por su parte, rindió a un correcto a nivel, al igual que Toni en tareas defensivas. Con todo, parece que pronto los zagueros olívicos tendrán nueva compañía: desde Bilbao se da por hecho que Jon Aurtenetxe jugará cedido en Vigo la próxima temporada.

Notable en creación, suspenso en gol
El Celta de la primera parte ayer es el Celta que todos quieren ver. Con ganas, hambriento y lúcido en la creación de juego. Pero sigue fallando algo vital en este deporte: el gol. La falta de puntería es un déficit demasiado pesado -1 gol en toda la pretemporada- como para no entender que hace falta fichar, y dejarse un buen pellizco, en un delantero de garantías que asegure goles. Ayer Charles, referencia ofensiva, no encontró su hueco en todo el partido. Fue una isla con la que sus compañeros no conectaron prácticamente en todo el encuentro. El brasileño pelea, lucha todos los balones, pero ayer no consiguió contactar con el esférico. Tampoco lo hizo David Rodríguez en los pocos minutos que tuvo. Sólo Nolito y Augusto Fernández, apoyados en un Krohn-Dehli que dejó destellos intersantes, fueron capaces de crear problemas a la portería del Marítimo.

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