Morir con las botas puestas

El aficionado del Celta de Vigo está acostumbrado a sufrir. Es su sino. En sus casi cien años de historia ha vivido descensos, permanencias agónicas, injustas descalificaciones, sonadas derrotas en finales… Pero también sufre en su mero costumbrismo: cada día que nuestros futbolistas se calzan las botas; cada jornada. Eduardo Coudet no iba a ser capaz de transformar esa idiosincrasia tan nuestra con su incorporación, aunque (de hecho) tampoco fuese su intención, y así volvió a ocurrir frente al Huesca.

Sin embargo, este no es un artículo para analizar pormenorizadamente esta última y loca jornada de Liga. Es un artículo (una vez más) de profunda reflexión sobre lo que este nuevo míster nos está ofreciendo desde que aterrizó en Vigo. Tras tantas idas y venidas con diferentes entrenadores, con plantillas más o menos prometedoras y con proyectos fallidos, ¿qué ha ocurrido para que el ‘Chacho’ haya por fin conseguido que el sufrimiento sirva de algo? Porque se puede sufrir, pero si finalmente los resultados son favorables, este sentimiento no habrá sido en vano.

Sí, es cierto, llevaba mucho tiempo sin escribir (no me extenderé explicando el porqué). Pero los que me conocen y/o vienen siguiéndome, saben de sobra mi predilección por el universo del rock y el metal, que a menudo inspiran estas líneas. Aquí no va a ser menos, y traeré la letra de los Iron Maiden en su tema homónimo, del disco ‘Piece of Mind’ para ejemplificar de lo que hablo: “Die with your boots on”. El Celta de Coudet, que ya se puede denominar así, pues ha logrado imprimir su propio sello con su propuesta, muere siempre con las botas puestas: no importa contra quién, cómo, cuándo ni por qué.

Es posible que sus resultados no acompañen en cada partido, pero lo innegable es que el futbolista celeste se siente cómodo con lo que ofrece. El equipo cree en la idea de su entrenador, y eso se refleja en el terreno de juego perfectamente, sin olvidar que tan solo lleva aquí tres meses. Incluso, deteniéndonos en los propios datos y estadísticas, Coudet es el segundo entrenador en promedio de puntos ligueros de los últimos veinte técnicos que han pisado el banquillo (1,53) sólo por detrás de Paco herrera (1,59).

“¡Hacia arriba, ‘volá’!” les grita continuamente a sus laterales desde la banda el argentino. Y ellos obedecen. Propone que ataquen ocho y defiendan diez, y la coreografía se produce, desde el 4-3-3 tipo, hacia el 2-4-4 o el 5-3-1 respectivamente. El Chacho sabe de qué dispone, y así ordena a los suyos en las buenas, pero también en las malas, conocedor de que la mejor estrategia es siempre la ofensiva, aunque eso nos lleve a todos a sufrir casi cada partido. Pero, como ya hicimos con otro Eduardo, el ‘Toto’ Berizzo, también nos lleva a disfrutar, porque aquí siempre ha sido y siempre será el verdadero fútbol que conocemos. Luchando y muriendo en ocasiones, pero siempre con las botas puestas.

 

 

No point asking when it is

No point asking who's to go

No point asking what's the game

No point asking who's to blame

Cause if you're gonna die, die with your boots on

If you're gonna try, well, stick around

Gonna cry, just move along.

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