Reforzar, o no, la portería

Una de las primeras decisiones que deberá tomar Juan Carlos Unzué cuando en las próximas semanas comience a tomar las riendas del Celta será el nombre que ocupe la portería. No ha pedido guardameta por lo que la elección será la misma que en los últimos tres años: o Sergio Álvarez o Rubén Blanco.

Y no será una decisión ni mucho menos sencilla. El de Catoira y el de Mos, ambos criados en A Madroa, presentan diferentes credenciales y, a su vez, diferentes puntos negativos que hacen de esta trascendental decisión una auténtica incógnita. Porque si a rendimiento inmediato nos acogemos, el nombre de Sergio tiene mucho ganado. Su notable nivel de final de temporada mejoró las muy mejorables sensaciones con las que comenzó la temporada pasada, arrastrando en aquella época un bache de rendimiento que ya se prolongaba durante muchos meses.

Berizzo dio la alternativa a uno y a otro, hasta que las lesiones dejaron a Rubén Blanco fuera de combate cuando tenía a tiro hacerse con la titularidad bajo palos. Porque cuando las dudas acechaban a Sergio, el de Mos apenas pudo tener un papel protagonista. Los problemas médicos han seguido limitando mucho el crecimiento de un guardameta que hasta no hace poco se codeaba con las grandes promesas del fútbol nacional. Sigue siendo un habitual en la sub-21, pero nunca abrazando la titularidad. Mantiene un potencial más que interesante, pero no ha conseguido dar el salto de nivel que muchos esperaban.

Y hasta aquí el abanico, porque Unzué, al contrario de lo que ocurrió con el ‘Toto’, no parece que vaya a pedir reforzar la portería. Posiblemente vea imposible cambiar lo que es una decisión meramente presidencial: el Celta no va a reforzar en la portería salvo cambio radical en los próximos años. Y las preguntas son inevitables: ¿debería el club potenciar una posición tan trascendente?  ¿Tiene opciones en el mercado de dar un salto cualitativo a la portería?

Cañizares, Dutruel, Cavallero,… Han sido muchos los nombres de calado a nivel europeo que han defendido bajo palos la celeste, una posición tradicionalmente de notable nivel en Vigo. Parte del celtismo se pregunta estas semanas si, en el salto que el club quiere dar –o debería dar, al menos- para seguir creciendo-, dotar de mejores porteros al equipo es necesario o no. Es innegable lo que supone Sergio para el Celta y el futuro que parece atesorar Rubén, pero también lo es el hecho de que el nivel de ambos es, hoy por hoy, mejorable dentro de las aspiraciones de la entidad.  

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