De ingratos

Ayer, repasando las primeras imágenes de Juan Carlos Unzué como entrenador del Celta, me llevé una pequeña sorpresa. Además de medios y aficionados, varios directivos habían acudido a recibir al que será el nuevo patrón del buque vigués. Y no fueron ni uno, ni dos. Acudieron el presidente, tres consejeros, el director deportivo, el director general, la directora económica,... Vamos, la plana mayor.

La ocasión puede que lo mereciera, pero desde que vi a uno de los mejores entrenadores en los 94 años de historia del club despedirse completamente solo en rueda de prensa supuse que, por vergüenza torera, procurarían aparecer lo menos posible. Me equivoqué. Olvidé el nefasto sentido de la comunicación de esta directiva y su dificultad para rodar con suficiencia cuando las situaciones vienen mal dadas. Olvidé su incapacidad manifiesta para dejar de lado problemáticas extradeportivas y saber apreciar el valor de lo que has tenido durante los últimos tres años.

Cuando el pasado sábado 20 de mayo Eduardo Berizzo compareció en A Madroa, todos en el club sabían que sería su despedida como entrenador del Celta. Lo sabían porque las negociaciones se habían roto hacía días. Y sin embargo decidieron dejarlo solo. Que fuera él el que se plantara delante de los medios a explicar por qué abandonaba Vigo. Una decisión que resume la ingratitud hacia el primer entrenador que hizo soñar de verdad al celtismo en los últimos 15 años. Explica, también, lo mal que se manejan estas situaciones, porque ni siquiera los jugadores estuvieron presentes en la despedida de Berizzo. Un feo gesto aunque tendrán siempre la disculpa de que nadie les dijo qué tenían qué hacer. Hace pocos días, sin irnos muy lejos de Vigo, plantilla y directiva del Athletic despedían con honores a Ernesto Valverde en Bilbao tras una salida no menos polémica. Allí, al menos, supieron respetar las formas y valorar su pasado.

Desde la despedida del 'Toto', el mutismo del Celta fue total. Volvieron a usar esa vieja táctica a la que tanto recurren: calla, calla, que ya se olvidarán. Las primeras, y hasta el momento únicas, palabras de gratitud y reconocimiento por parte de alguien del club hacia Berizzo las tuvo que pronunciar Juan Carlos Unzué. Significativo que sea 'el nuevo' el único que tenga el valor para enaltecer una figura vital y clave en el Celta de los últimos años. Significativo y triste, muy triste.

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