Guido Rex

En un deporte colectivo como es el fútbol, a menudo se valora a los integrantes de un equipo por lo que aportan individualmente. Los hay imaginativos, poderosos, veloces, tácticos. Todos portan virtudes que configuran el comportamiento del conjunto. La mayor parte de los profesionales pueden entenderse según estos parámetros, mas existen otros cuya importancia trasciende la estadística individual; hombres y mujeres que dominan el espacio circundante, transmiten confianza y proyectan a los compañeros hacia su mejor versión. El Celta de Vigo cuenta con varios líderes de facto, y otros cuyo potencial ha de explotar para madurar y fortalecer su personalidad. El primero es John Guidetti.

Existen diferentes tipos de liderazgo y el Celta reciente es buen ejemplo de ello. Ha contado con figuras inspiradoras por su arrojo (Augusto), la fiabilidad (Oubiña), la tenacidad (Aspas), la ejemplaridad (Mallo) o la firmeza (Cabral). Todos ellos se ganaron la etiqueta de imprescindibles sobre la constancia, y con el hábito demostraron que tenían una influencia multiplicadora sobre el colectivo. Pues bien, ninguno de los pilares citados ha probado tener el carisma de Guidetti, un delantero de otra época que transmite presencia desde que se calza las botas. John tiene la desventaja de depender en exceso del físico, pues no es efectivo hasta que roza la plenitud, pero siempre llega a punto a la fase decisiva de la temporada, justo cuando el Celta necesita de su sacrificio, de su ira, de su confianza. 

Guidetti es reflejo de una rica ascendencia, un conflicto sanguíneo que aflora con la imagen de un vikingo. Indomable, el ariete sueco compensa con bravura todo lo que ese corpachón no le otorga. Parece que no tenga encaje en el estilo florido del Celta, en comparación con Aspas y Rossi, mas con Guidetti de referencia los celestes ganan revoluciones y carácter. Con arreglo a las leyes físicas universales, mover al genio de Moaña a una banda significaría desperdiciar la baza ganadora, generando además un desequilibrio estructural importante. Sin embargo, con Guidetti aparece el Celta más puro, libre y profundo. Berizzo necesita al hijo de Odín no tanto por sus cualidades como delantero como por lo que expresa.  


El dato: Guidetti promedia un gol cada 173 minutos, por 137 de Aspas.

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