Hijos del refranero

LOF (edición propia)

“No hay mal que por bien no venga”, dice uno de los refranes populares tan extendidos como vilipendiados. Y no sin razón, puesto que debe de ser el canto al optimismo más absurdo que existe. En el ámbito futbolístico todavía más, si cabe. ¿Qué demonios significa eso? ¿Y mis puntos? ¿Cuándo voy a extraer cualquier nota positiva de una derrota? “De los errores se aprende”, cierto, pero perder siempre es perder, y siguiendo esa premisa podría llegar a convertirme en el hombre más sabio del mundo escondido bajo un puente. Difícil me resulta, tras un descalabro tan cruel como el sufrido anoche, recurrir a algún refrán que palie mis sentimientos.

El aficionado medio del celtismo, para resarcirse de los golpes que le da su equipo, debe de ser uno de los individuos más abocados al refranero que hay. Entre los “a mal tiempo, buena cara”, y los “a grandes males grandes remedios” aquí nos encontramos, predestinados a soltar tan brillantes como rancias perlas lingüísticas para defendernos de nuestra inclemente travesía. El Celta es ese equipo de fútbol de Vigo sin títulos al que todo el mundo pone medallas históricas pero que siempre se acaba resignando a un estúpido “cuando el río suena, agua lleva”. En el Calderón jugamos como siempre… y perdimos como (casi) siempre.

La escuadra de Berizzo recuperó su identidad, y eso es plato de buen gusto para todos, pero no le valió de nada en los minutos finales. O sí, lo desconozco. Con un 1-2 a favor en el minuto 84, el conjunto celeste se marcó un grandioso “el que calla, otorga”. Permitió a los Atléticos venirse arriba previos cambios ultradefensivos del entrenador, dejando la puerta abierta tanto física como mentalmente para que los hombres del ‘Cholo’ Simeone se acabaran imponiendo 3-2. “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”. El ‘Toto’ vuelve a demostrar que le falta un punto de gracia para convertirse en un entrenador sobresaliente.

“Lo cortés no quita lo valiente”: para un servidor, Eduardo Berizzo es el entrenador perfecto para este equipo; pero se equivoca, como todos. Porque “el que tiene boca se equivoca”, y un argentino que en su día jugó de central zurdo algún defecto, a la postre, tendrá. “No es oro todo lo que reluce”. No fue capaz de transmitir una buena idea a sus hombres con la entrada del ‘Chelo’ por Aspas (muy errático esta vez), y aunque “una retirada a tiempo es una victoria”, en esta ocasión supuso todo lo contrario. Supuso otro golpe moral más del que reponerse.

Evidentemente, “nunca llueve a gusto de todos”. Unos ganan y otros pierden, y ya me empieza a fastidiar estar siempre del mismo lado. Aunque no renuncie a la ilusión porque estos serán mis colores toda la vida, “la esperanza es lo último que se pierde” y sé que en algún momento la tendencia cambiará. Pero seguirá ocurriendo en situaciones como las de este partido, como la de la eliminatoria recién desaprovechada: “no vendas la piel antes de cazar al oso”. Algún día, quizás este jueves en UEL, por fin dejemos atrás los “más vale pájaro en mano que ciento volando”. “El que algo quiere algo le cuesta, el que avisa no es traidor, y el que busca encuentra”, mi querido Toto.

Al fin y al cabo, siempre somos y seremos el Celta: “a buen entendedor pocas palabras bastan”.

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