Trabajo, trabajo, trabajo

Xoan Carlos Gil (edición propia)

 

Dijo una vez Pablo Picasso (Málaga, 1881-Mougins, 1973) que "la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". Pues sí, el más grande no creía en las musas. El Celta de Berizzo (que ya será recordado así canónicamente) siempre ha parecido un equipo de arrebatos divinos, que ha sabido encontrar su inspiración en los lugares y escenarios más inverosímiles. Quizá esa ha sido la impresión que ha dado de cara a la palestra; mas no así en su ejecución, donde lo que más puede intuírsele es un profundo y laborioso desempeño. Trabajo.

Como el excelso pintor malagueño, el ‘Toto’ empezó dibujando maravillosamente en sus inicios sin obtener demasiado rédito, pero fue en el momento en el cual supo descomponer sus obras cuando realmente ha triunfado. Porque aunque de Picasso siempre se nos vengan a la mente sus pinturas de estilo cubista, al principio de su carrera demostró todo lo bien que era capaz de dibujar. Con una destreza y una técnica soberbias. Berizzo se plantó en el Bernabéu, del mismo modo, queriendo demostrar de lo que era capaz con esas pinturas celestes; quizás algo no tan hermoso, pero sí una obra con la que realmente triunfar.

Y lo logró. Y además, lo rubricó anoche en su casa, ante todos nosotros, regalándonos una nueva lección de lo que significa sacrificarse por un bien superior. Por el éxito. Por la gloria. No fue aquel Celta de bellezas efímeras pero gloriosas que al final caía por falta de confianza, de concentración, de intensidad. Se convirtió el conjunto en un bloque sólido, trabajado, imposible de derribar ante un todopoderoso que cuadriplica (o más) su presupuesto. Fue un nuevo Celta “al cubismo”, convencido de que con un pequeño cambio de estilo en un momento dado se puede cruzar la línea que separa el olvido de la gloria eterna.

Picasso es considerado desde el génesis del siglo XX como uno de los mayores pintores de la historia, y que además ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Sus trabajos están presentes en museos y colecciones de toda Europa y del mundo. Es posible que ahora sea el momento de empezar a creer en este gran pintor que se encuentra al frente de todo este cuadro aún por rematarse como una proyección de aquel otro. Uno que aseguraba que "el arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad". Otro que asegura que el triunfo “no es suyo, sino de los jugadores”. Una clasificación a semifinales de Copa por segundo año consecutivo que seguramente no se habría logrado sin trabajo, trabajo y trabajo.

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