Disfruten, ya nada será igual

Parecía que no iba a funcionar, que el tercer proyecto de Berizzo dejaría una honda decepción por Europa, mas ahí está. Desde la distancia, donde no existe la presión, todos lanzábamos juicios y remedios para un Celta apagado, falto de carisma, presto para suspender el primer examen de la temporada. Crecer da vértigo, sobre todo a la afición, la que seguirá ahí cuando todo estalle y toque pensar en pequeño de nuevo. Era más fácil asumir un escenario habitual, el de volver a la rutina de la Liga y dar por extinguida esa pequeña –aunque peligrosa– revolución que ha iniciado nuestro director técnico en un club con mentalidad de barrio.

A ojos de cualquiera, este conjunto dista mucho de ser perfecto. Parece frágil, parece corto en alternativas, parece mandado por un entrenador demasiado irregular. Examinado con frialdad, este Celta semeja condenado a un éxito pasajero, como una fórmula con pronta caducidad que quedará como mera anécdota histórica. Sin embargo, el fútbol no es ni previsible ni objetivo. Los factores inmesurables son los que dotan de vida a este deporte (y a tantos otros), porque da lugar a la épica, a la resistencia, a la sorpresa. 

Con Berizzo, los de celeste han ganado sobremanera en lo intangible. Se sienten identificados por convicción, no por doctrina. Creen que siempre se puede marcar un gol más, y que hasta el último segundo siempre es posible. Sacan marcadores favorables de la nada, como si fueran un grande, y sufren contra rivales inferiores, como un grande. Fallan, se lamentan, conceden, regalan; pero ya nada es lo mismo. El Celta ya no es un equipo para románticos de fórmulas atractivas a la vista y fútiles en el marcador, por más que no haya perdido ese encanto. Navega a velocidad de crucero y va acumulando pequeños éxitos, porque es un grupo que se dedica a disfrutar las oportunidades.

Es por esto que los hijos del trisquel siguen amarrados a la victoria, sin dejar que los baches en el juego, las lesiones o la amargura de un encuentro que se escapa ahoguen las opciones de seguir cumpliendo los objetivos. Berizzo está lejos de ser un guía infalible, y pese a ello, se percibe que esta plantilla no podría funcionar así con otra persona al timón. En sus horas más bajas, el Celta sigue en la línea pronosticada. ¿Qué será capaz de hacer cuando las piezas estén alineadas? 

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