Con celo

Quique García (EFE)/ed. propia

Mi abuelo prolongaba la vida de las cosas. Tenía esa facultad. Solía decir mucho aquello de bueno, venga, así vale, cada vez que “arreglaba” cualquier objeto con celo o cinta americana. Sí, así lo hacía. Durante un tiempo, mantenía todo en su sitio con el poder del adhesivo, hasta que volvía a romperse… o no. En una curiosa espiral del apaño temporal, el hombre lograba que cualquier cuerpo, artilugio, o simplemente “cosa”, continuase cumpliendo su cometido al menos un poco más.

Era del Madrid. Ese quizás era su pequeño gran fallo. Aunque, como suele ser habitual, “era más del Celta”, y ante un duelo entre ambos, elegía la opción local, como no puede ser de otra forma. Resulta curioso pensar dónde dejó al equipo mi abuelo cuando la enfermedad se lo llevó hace ya 16 años, y dónde estamos ahora. Por dónde hemos pasado. Este enigmático destino que a corto plazo se nos viene encima. Anoche, tras una nueva (agónica) victoria de los nuestros, me acordé mucho de mi abuelo.

El ‘Toto’ Berizzo me recuerda un poco a él. A menudo tiene que lidiar no con los mejores materiales o productos, y al final logra conseguir ensamblarlos para que cumplan… al menos otro poco más. El planteamiento del entrenador en Cornellá quizá no fue el mejor de los posibles, quizá demasiado defensivo, quizá dejando a un lado la meritocracia reciente. No estoy seguro. Porque al pobre de mi abuelo siempre le discutían cómo hacía las cosas, pero las cosas funcionaban. Y a Berizzo le ocurre un poco lo mismo.

Siempre dudando de su modus operandi, principalmente en lo que a gestión desde el banquillo se refiere. Berizzo debe hacer auténticos malabarismos en una plantilla que, reconozcámoslo, no es la que a día de hoy debería ser. El Celta necesitaba cantidad para afrontar esta dura temporada de tres competiciones, sí, pero también calidad. Lo que suele denominarse un “salto de calidad”. Tras la marcha de Nolito (y contratiempos posteriores), el Toto debe agitar su batuta y lograr que una orquesta anárquica y desafinada vuelva a sonar lo mejor posible. Aunque deba recurrir a la cinta americana.

Y lo logra. Lo va consiguiendo poco a poco, jornada tras jornada. 7 puntos de 9 en una semana en la que el equipo partió de cero. Hace sólo ocho días contábamos tres derrotas en nuestro haber. Ahora, el equipo se enfrenta al futuro inmediato quizá no con su mejor versión, pero sí con la actitud ganadora de la temporada pasada. Con ambición, con ganas de ganar y la conciencia de que siempre es posible, llegue más pronto o más tarde (en el descuento).

Después del “respiro” contra el Panathinaikos en la UEL, tocará recibir al Barça, luego un breve descanso de selecciones, y vendrá el Villarreal, el Ajax y el derbi. Un arduo mes que habrá que sacar adelante con una metodología falible pero única y hermosa. Simpática, nostálgica, segura. Con plena confianza en el sistema de nuestro director de orquesta, que sea como sea, al final funciona. Incluso con celo o cinta americana.

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