Los desaparecidos

Cuando se inicia una temporada se depositan muchas esperanza en jugadores que, en ocasiones, acaban resultando una decepción. Quizá nos basamos demasiado tanto en los antecedentes como en las buenas sensaciones que nos transmiten. Sucede así con ciertos fichajes, pero también con canteranos que se preparan en verano con el primer equipo y con vistas a dar el salto, y acaban cayendo en el mismo ostracismo que los demás.

Durante la campaña que acaba de finalizar, diversos nombres acuden a nuestras mentes al hilo del tema. Quizá no haya sido culpa de ellos, que no han sabido estar a la altura, quizá haya sido decisión de un entrenador menos dado a las rotaciones, o simplemente no haya que buscar culpables, puesto que el resultado final de la temporada es innegablemente positivo. No obstante, los nombres todos los conocemos: Drazic, Señé, Beauvue… y la cantera.

En primer lugar, el joven serbio todavía se perfila como promesa. Tan sólo ha participado en siete partidos, donde se han podido ver algunas cualidades. En Copa incluso logró anotar un gol. Pero los minutos que ha dejado con la elástica celeste han sido insuficientes, insulsos. Sí, es rápido, pero no basta para convencer a Berizzo, y menos para generar competencia en un equipo que aspira a hacer un buen papel en la Europa League.

En segundo lugar, contemplamos la irrupción del “canterano” Josep Señé. Con tan sólo 6 meses en el ‘B’, Berizzo ya contó con él como jugador de la primera plantilla (tiene 24 años). Sin embargo, sus apariciones fueron diluyéndose conforme avanzaba la temporada. El catalán dejó innegables muestras de su buen desempeño con el esférico, tanto técnica como posicionalmente. Y, aún así, no ha sido suficiente para el míster argentino. En la recta final de la Liga su participación fue testimonial. Suponemos que desde la dirección deportiva y técnica se esperaba más de él.

Claudio Beauvue ha supuesto un bluf para el aficionado celeste. Recaló en Vigo en el mercado invernal tras un desembolso de 5 millones de €uros (más variables), y sus apariciones fueron… buenas. Sin más. Marcó un gol en liga, y su velocidad y buena técnica se hicieron patentes. No obstante, cuando por fin parecía estar acoplándose a la dinámica del equipo, se lesionó gravemente en el tendón de Aquiles y esto lo apartó del equipo, perdiéndose tanto el mes que restaba de competición como probablemente casi toda la pretemporada siguiente. A ver qué acaba ocurriendo con el de Guadalupe.

Andreu Fontás es también el paradigma de lo que suponen las lesiones a futbolistas de élite. Imprescindible para Berizzo en su primera temporada y en los inicios de la recién finalizada, los continuos problemas en su tendón de Aquiles acabaron por condenarlo a una operación en Suecia a mediados de enero, con lo que dijo adiós. Se sigue contando con del zaguero catalán, y esperemos que su pesadilla por fin se haya acabado.

Para concluir, el papel de los canteranos este año es digno de análisis. Es obvio que en la actualidad el equipo B no vive sus mejores momentos, y eso hace que proveer al primer equipo de jugadores que den la talla resulta más complicado. Y más si a lo que aspira el equipo es a puestos europeos. Sin embargo, el uso que Eduardo Berizzo le ha dado a jugadores como Pape Cheik, Borja Fernández o Borja Iglesias ha rozado lo irrisorio. Sin hablar de jugadores como Madinda, que en teoría contaban para el entrenador el verano pasado y finalmente se han tenido que marchar cedidos. Cuestión pendiente para la temporada que se avecina.

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