Las sorpresas de la temporada

Pocos han crecido como ellos esta temporada. Sergi Gómez y Pablo ‘Tucu’ Hernández han cumplido su segunda temporada en Vigo y el crecimiento respecto a la primera es digno de elogio. Se han convertido en dos fijos para el ‘Toto’, en dos futbolistas claves dentro del engranaje de este Celta.

Especialmente llamativo es el caso del centrocampista chileno. Llegó de la mano de Berizzo en verano de 2014 y siempre estuvo en el ojo del huracán. Iba a un ritmo diferente. Demasiado gasoil para un equipo trepidante. El ‘Toto’ pedía paciencia. Adaptación y más adaptación. Fichado casi como mediapunta, el fútbol más vertiginoso de la LaLiga provocó que tuviera que ver retrasada su posición. Anclado en el centro del campo, fue, con el paso de las jornadas, haciéndose notar. Le sobraba calidad pero le faltaba empaque. Le costaba convencer a un Balaídos que no dejaba de señalarlo como un enchufado del míster.

Tuvo que llegar el verano para ver al Pablo Hernández por el que se pagaron casi dos millones de euros. Pudo hacer la pretemporada completa por primera vez y pronto se puso al nivel físico del resto del equipo, encajando cada vez mejor en los planes de Berizzo. Desde comienzo de temporada fue un fijo en las alineaciones y sólo sanciones o lesiones le han apartado de una titularidad que se ganó a base convertirse en un pulmón más del equipo. Más allá de los polémicos silbidos en el choque de septiembre ante la UD Las Palmas, Balaídos ha sabido reconocer su trabajo. Nadie duda en reconocer la importancia capital que tiene Pablo hoy por hoy en el equipo.

Representa ese equilibrio necesario en un equipo tan sumamente atrevido. Pone la pausa, protege balones como si de una muralla se tratase y es capaz de desesperar a los centrocampistas rivales que acaban recurriendo siempre a la falta. Es, de hecho, el futbolista del Celta que más infracciones ha provocado. Indispensable en el sentido táctico, ha sumado también valor en la construcción de la fase ofensiva, si bien es uno de los puntos donde más debe mejorar el chileno. Conduce mucho pero le cuesta acertar en la toma de decisiones. Su gran temporada ha tenido premio final: jugará la Copa América con Chile.

Sergi Gómez, en cambio, no estaba llamado a ser titular. Andreu Fontàs parecía el elegido tras una notable temporada el año pasado. Pero una lesión que no ha dejado de complicarse abrió las puertas al futbolista de Arenys de Mar que, aunque le costó arrancar, se ha posicionado como un zaguero expeditivo, serio y solvente tanto en juego aéreo por abajo. Mucha culpa de ello la ha tenido Gustavo Cabral. Con el argentino como maestro, Sergi dio un paso adelante. Fuera de los estereotipos que podría llevar colgados tras formarse en la Masía, el central catalán ha sabido ganar en solidez desde que llegó a Vigo. Rápido al corte y en las coberturas, difícil de ganar en el uno contra uno y dotado para sacar el balón jugado.

No es de extrañar, por tanto, que ya se hayan conocido ofertas por él, cuya cláusula es de 6 millones de euros. A sus 24 años, tiene un futuro extraordinario por delante. Y ya se ha ganado el derecho a ser, por el momento, el central titular de un Celta europeo.

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