Wass, el descubrimiento

La contratación de Daniel Wass es con toda seguridad la obra cúlmen de Miguel Torrecilla. Ante la imposible misión de reemplazar a Michael Krohn-Dehli, el hasta ahora director deportivo del Celta asumió el riesgo de escoger a un futbolista sin demarcación fija, más joven también, y logró el pase por una cantidad que ahora parece escasa, cerca de tres millones de euros. Con una veloz y encomiable adaptación, Wass justificó las expectativas y se convirtió en fijo: participó en 43 partidos en la campaña recién acabada. 

El danés de pelos alocados tuvo dos ayudas inestimables en Augusto y Hernández. Con Radoja limitado por los problemas de pubis, a Wass le tocó concursar desde el primer encuentro oficial. Y lo hizo con tremenda personalidad, identificado con el estilo agresivo e intenso del conjunto olívico. Aún sin los detalles técnicos de Krohn-Dehli, el fichaje compartió con Orellana –piedra angular para Berizzo– el rol del agitador, del verso libre, de la sorpresa. Capaz en lo físico, bisoño en la circulación, decisivo en la ofensiva. Superando, como su compatriota el curso anterior, los tres mil minutos, Daniel anotó tres dianas y seis asistencias en las dos competiciones, mejorando ambos registros. 

Wass, que celebrará 27 años a finales de este mes, encarna la polivalencia que tanto han buscado Torrecilla y Berizzo para este proyecto. Adaptable según la situación del partido, hábil en cualquier zona, sacó especial provecho de su experiencia como ala derecha. Cubrió ausencias en defensa actuando como lateral, fue decisivo como carrilero en diversas remontadas, y contribuyó con energía a los esfuerzos en la presión. Fue habitual verle acosar la salida del balón incluso por delante del resto de compañeros. El despliegue de Wass le costó varias sustituciones prematuras, siendo con frecuencia el primer cambio, aunque esa falta de dosificación no le impidió participar en la práctica totalidad de las citas. Todo un portento. 

Componente capital de esta plantilla, tiene todavía amplio margen de mejora. Se espera que ascienda en la jerarquía para ocuparse de los lanzamientos directos, como hizo en el Évian; necesita mejorar la precisión en el pase corto y el posicionamiento sin la pelota; y también ser capaz de guiar las transiciones con un criterio colectivo, consciente de la posición tanto de los compañeros como de los oponentes. Si lo consigue manteniendo la verticalidad que le caracteriza, el Celta conseguirá un futbolista autoritario, más regular y menos dependiente del físico. Con contrato hasta 2019 y una cláusula de 25 millones de euros, todo indica que Wass será uno de los referentes de esta generación celeste. 

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