(In)Justicia kármica

Después del partido frente a la Real Sociedad en Balaídos, se formularon más preguntas que respuestas fueron resueltas. De hecho, para mí las incógnitas llegaron a ser incluso bastante perturbadoras. ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿Cómo es posible que el césped vuelva a estar tan mal? Como afirmo, algunas tienen respuesta y otras no. Algunas no me preocupan en demasía, y otras… ya no sé qué pensar. Porque el Celta prosigue su senda hacia Europa, pero desconociendo si es producto del merecimiento o de la propia retribución kármica.

Según varias religiones, el karma es una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. Aunque estas religiones expresan diferencias en el significado mismo de la palabra karma, tienen una base común de interpretación: una “ley” cósmica de retribución, o de causa y efecto. De este modo, la gente tendría la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero asumiendo las consecuencias derivadas. En el caso del fútbol, y más concretamente de nuestro equipo, todo lo bueno que logró en el pasado y no le fue devuelto en forma de recompensa, parece que ahora sí lo ilumina. Causa y efecto.

Puede que algunos hablen de suerte, otros de voluntad divina… yo me remitiré a los hechos. Quizá esta temporada no esté siendo a nivel futbolístico tan brillante como la anterior. Hablo en serio; recapacitemos. Aunque sí sea así en cuanto a resultados. Eficacia. Oficio. Este Celta está más seguro de lo que es, con lo que cuenta y lo que quiere conseguir. Es decir, analizando cada encuentro con lupa, podríamos asegurar que ha habido más partidos en los que no merecimos ganar que justamente al revés. Ojo, tampoco me arriesgo a señalar que nuestros rivales hayan merecido ganar, pero sí algún puntito más, como es el caso.

No creo que la Real regrese a San Sebastián con la sensación de haber hecho las cosas tan mal como para perder. Con la segunda parte perpetrada por los nuestros, a lo mejor lo justo hubiera sido el empate. Lo bueno o malo que les sucede a los seres humanos no es debido a la voluntad de Dios o de las deidades (que son siempre bondadosas), sino al resultado de los propios actos. Así reza el karma, y si en muchos partidos nosotros hemos merecido más, no es ayer paradigma de ello. Pero sí nos ha sucedido lo suficiente en “vidas pasadas” como para que se nos sea retribuido ahora. Ahora, que estamos alcanzando el nirvana.

Sin embargo, la iluminación que cada partido nos regalan los Aspas, Nolito, Mallo y compañía ya no basta. Balaídos se ha vuelto exigente, el equipo también, el entrenador también. Obra y gracia de esos mismos protagonistas, que nos demuestran de lo que son capaces cada fin de semana, recae esta responsabilidad. Berizzo admite sin ningún pudor que el objetivo es quedar entre los siete primeros, y con partidos como el de ayer nos costará lograrlo. No es este el Celta que más me convenza. Cuando tengamos enfrente a rivales de mayor entidad, quizá el karma no nos acompañe.

Ahora, nos toca viajar a Valencia para visitar el feudo del equipo ché. Un Valencia venido a menos, de los más débiles que se recuerdan. Un equipo que quizás está pagando los pecados cometidos en el pasado, bajo el paraguas de directivas corruptas, fútbol rácano y poco vistoso, y afición excesivamente exigente. El plan del ‘Toto’, del Celta: marcar cuanto antes y poner a la grada de Mestalla de nuestra parte. En la primera vuelta nunca merecimos tamaña goleada en nuestra casa, y sin embargo la recibimos. Supongo que, como cualquier otra cuestión, todo depende de la perspectiva con la cual se mire... Para nosotros ha llegado el momento de restablecer esa (in)justicia kármica.

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