La sangría no se debe al estilo

A cualquier aficionado le gusta el vértigo, pero no a cualquier precio. Berizzo, rara avis de la Liga, tiene un estilo de gran pureza, del cual ya hemos repasado los orígenes. Las heterodoxas tácticas del de Cruz Alta han agitado de nuevo a la parroquia celeste, en este caso por la alarmance cifra de tantos concedidos. Es curioso, ya que en la temporada anterior la defensa fue –ya nadie se acuerda– uno de los fuertes del Celta de Vigo. En concreto, fue el séptimo conjunto con menos goles en contra.

Este hecho niega la que hasta ahora ha sido la principal justificación para tamaña inseguridad. El mismo equipo, con un plantel que no ha hecho sino crecer en calidad y experiencia, ha volteado las estadísticas hasta alumbrar un mal crónico, aunque hasta ahora el rendimiento (en puntos) no se ha visto lastrado, por la mejora en el ratio de conversión –gracias a una delantera revitalizada–. Es momento de repasar algunas de las causas.


Distinto carácter

Si examinamos la configuración del Celta en comparación con el curso anterior, la retaguardia es bien distinta. Entonces, el Toto tenía un enorme problema con los laterales, por la baja temprana de Hugo Mallo, en primera instancia. Era habitual ver a Sergi Gómez en el lateral derecho, incluso a Costas en la misma demarcación. Por otro lado, el cuerpo técnico estimó oportuno probar varias veces con hasta tres centrales, a menudo con la inclusión de Radoja. Era una zaga más conservadora. En cambio, la carestía de centrales vivida en los últimos meses –la apuesta salió mal– ha dinamitado la base de cualquier escuadra.

Otro factor está en el carácter del conjunto olívico. En la presente temporada, la velocidad endemoniada de Aspas y Orellana ha impulsado al resto de compañeros hacia la última expresión del fútbol ofensivo. ¿Es esto perjudicial para el rédito defensivo? A priori no, ya que a pesar de la mayor exposición, también se provoca el embotellamiento del conjunto rival, al que se le resta posesión de la pelota y, por tanto, oportunidades de marcar. El problema sobreviene en la coordinación de varios elementos, sobre todo de los laterales, que obligan a ayudas excesivamente largas de los extremos. Esta alternancia de posiciones ha ocasionado desajustes y una pobre cuota de recuperaciones en ambos carriles; no obstante, ha beneficiado a la circulación del esférico hacia la zona de ataque.


Los protagonistas

Hemos hablado de nombres propios. En las alineaciones celestes ha habido cambios notorios, en especial en la columna vertebral. Fontàs, Krohn-Dehli y Larrivey son jugadores hábiles a la hora de ubicarse por detrás del poseedor durante las jugadas de ataque. Los kilómetros y la visión de Michael, el orden con la pelota de Andreu, y el trabajo incansable de Joaquín eran clave para la estructura defensiva, en parte por el criterio a la hora de hilvanar pases, en parte porque cohesionaban mejor al equipo.

Augusto sin Krohn-Dehli asumió un rol distinto. Capaz y autoritario con la pelota, agresivo en la presión, el argentino tenía en el Celta una responsabilidad brutal. Aún con una gran imagen, el Negro se mostró incapaz de controlar lo que sucedía a su espalda, de manera que la franja central quedaba a menudo vacía en el momento de achicar o compensar ayudas. Al mismo tiempo, Berizzo prescindió de hombres más hechos a esta misión, como Radoja, Borja Fernández –encomendado al filial– o Álex López, cedido en Inglaterra en busca de la redención.

Los nuevos protagonistas del Celta son Wass y Hernández. Ambos vienen realizando una temporada más que notable, mas son sin duda jugadores de perfil ofensivo. El tucumano ha ido reconvirtiéndose de un mediapunta organizador a un ‘box to box’, siguiendo su naturaleza –así rindió mejor en Argentino Juniors y O’Higgins–. El danés poco a poco va conociendo la demarcación de interior, compareciendo casi como un atacante más. La compleja adaptación de ambos –eclipsada por la faceta ofensiva– ha comprometido el delicado equilibrio que logró Berizzo la temporada pasada; un factor leve, pero que suma en esta cuestión. 

Asimismo, podemos citar la pobre temporada de varios integrantes. El lateral izquierdo ha sido la pata coja del Celta desde las primeras jornadas. Planas y Jonny, a pesar de la mejoría de las últimas fechas, han dado demasiados problemas y para nada corresponden a sus capacidades. Parecido diagnóstico el de la portería, con Rubén y Sergio demasiado dubitativos. La política de rotaciones no ha demostrado merecer la pena. Como en el caso de los defensores, parece que los metas van encontrando poco a poco una confianza acorde al nivel que han mostrado en el pasado.


Cuerpo técnico y desgaste

Tampoco podemos dejar de lado la composición del cuerpo técnico. Onaindia, el otrora segundo de Berizzo, dejó este verano el club para dirigir al Olimpia de Paraguay. Le sustituyó en idéntica calidad Bonano. Se ocupa del seguimiento de los jugadores celestes –repasa en vídeo las flaquezas de cada futbolista, para luego mejorar esos aspectos de manera individualizada– y del trabajo defensivo, una parcela que comparte con Berizzo. Es posible que este cambio en la dinámica haya afectado al desempeño de los zagueros de varias formas.

Por último, está la cuestión del desgaste acumulado. La memorable trayectoria en la Copa del Rey ha acumulado recursos y atención durante demasiado tiempo, dificultando la recuperación adecuada de un plantel no corto, sino pobremente equilibrado –en calidad y cantidad por posición–, y el diagnóstico posterior a cada encuentro. Una neblina de ilusión y resultados confusos que, si bien ha insuflado confianza y experiencia en un conjunto jovencísimo, ha demorado la resolución del problema defensivo.

En definitiva, toda una temporada de complicaciones, situaciones inéditas y matices tácticos y competitivos que nada tienen que ver con los argumentos esgrimidos hasta el momento. La filosofía del Toto comporta un riesgo, sí, pero ya demostró en el primer año en Vigo que no es óbice para la seguridad defensiva a largo plazo. Por contra, las decisiones del técnico y del club, junto con la aportación de la plantilla, han determinado una campaña en la que no encajar está resultando cuasi imposible. 

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