Las claves del Celta 0 - 0 Villarreal

Prometía la ocasión un encuentro de poder a poder, con dos contendientes pegados en la clasificación de la Liga. Se notó el respeto mutuo en el número de ocasiones que ambos concedieron, aunque lo que se esperaba como un duelo disputado acabó en monólogo celeste. Es por ello que el empate no deja satisfecho al Celta, al que le faltó concretar alguna de las múltiples opciones con que contó.

Presión y vigilancia

Portería a cero por segundo partido consecutivo. Lo que hasta hace un par de jornadas era un auténtico calvario para el Celta, parece que empieza a transformarse en síntoma de fiabilidad y consistencia. El conjunto de Berizzo aplicó sobre el Villarreal una defensa alta que tan sólo permitió tres escapadas –peligrosísimas, eso sí– en la primera mitad, y que aplacó Sergio con varias intervenciones meritorias. Tras el descanso, la defensa local ajustó distancias e impidió cualquier réplica en los restantes cuarenta y cinco minutos. Ambos laterales realizaron un trabajo notorio, participando asiduamente en campo rival y vigilando a Nahuel –luego Castillejo– y Denis Suárez. Jonny estuvo especialmente participativo, recuperando la versión a la que nos tenía acostumbrados; Mallo fue un apoyo inestimable por el otro costado. Actuación inmaculada de Cabral. 

Control del partido

Con el Villarreal anulado en ataque, los hijos del trisquel dedicaron la mayor parte del envite a la ofensiva. A pesar de acumular cuatro atacantes, más Wass y dos laterales largos, el equipo tuvo criterio para manejar los tiempos y la posesión a su antojo. De esta forma se evitó el desgaste ante un rival que venía de rotar en la jornada anterior. Chelo Díaz volvió a comandar al Celta y sigue acumulando valiosos minutos que le permitirán defender con más brío. Wass estuvo espléndido en el plano táctico, entendiendo en todo momento las necesidades del juego, repartiendo tareas en la organización y el ataque. Toda una garantía el danés. 

Excesivo refinamiento

La sinfónica celeste dejó de nuevo momentos mágicos, con combinaciones en espacios reducidos, recursos de ilusionista y una gran ambición. Sin embargo, en los metros decisivos no pudieron resolver. Los atacantes pecaron de buscar situaciones perfectas para el disparo, renunciando a oportunidades que de por sí aseguraban una oportunidad de gol; y cuando sí dispusieron de espacio, los sucesivos intentos fueron demasiado inocentes, asequibles para el meta Areola, arduo y con buenos reflejos. El muro que plantó el Villarreal fue responsable también de que el jugador con más disparos terminase siendo Marcelo Díaz –5 de un total de 11–, quien no cesó el bombardeo desde fuera del área, en colaboración con Wass, con otros dos chuts. No fue suficiente.

Faltó el tucumano

El partido demandó a Pablo Hernández, mas debía cumplir sanción. Con el Villarreal encerrado por momentos en sus propios dominios, el Celta trató de encontrar un cabeceador entre la maraña amarilla. Tan sólo Cabral logró imponerse, aunque también es cierto que Aspas y Nolito crearon enormes problemas en el interior del área en estos centros laterales; 28 llegó a lanzar el local. Por esta ineficacia, y por el nivel físico de Díaz, el Celta necesitaba de un hombre con cualidades únicas en la plantilla, como es el Tucu.
 

Las notas

Berizzo (e.) 7,5

Sergio 7
Mallo 7,5
Cabral 8
Sergi 7
Jonny 8,5 (Mención)
Chelo 7
Wass 8
Orellana 8,5 (El mejor de la afición y de NC)
Aspas 6,5
Nolito 6
Guidetti 6
– 
Bongonda 6
Radoja –

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