Las claves del Getafe 0 - 1 Celta

Los hombres de Berizzo atravesaban territorio comanche. Getafe era, visto el historial de derrotas en el Coliseum, una plaza nada indicada para el Celta. No obstante, en la lucha por Europa, no quedaba otra que derrotar a los azulones, sobre todo teniendo en cuenta la disponibilidad de efectivos y el descanso previo. En un ambiente gélido, el visitante salió agarrotado y comenzó superado por el conjunto madrileño. Hasta la reanudación no se igualaron las tornas; y de ahí al final hubo cambios de mando constantes, que se saldaron, por fortuna para el Celta, con una sufrida victoria a domicilio. 

Sin dominio

«No fue un partido bien jugado, no hilvanamos pases, no tuvimos fluidez en la salida. Todos los ataques eran contraataques», reconoció Eduardo Berizzo en sala de prensa. El Celta cedió la iniciativa y fue incapaz de reducir las opciones de ataque de un Getafe rápido y agresivo. Sin la suficiente cohesión entre el tercio atacante y los zagueros, los de celeste pasaron el primer tiempo detrás de la pelota, corriendo en demasía, queriendo disipar la inseguridad alejando el esférico hacia Aspas y Guidetti. Un centro del campo disminuido, con Radoja y Hernández, no tuvo el aplomo para contener al rival ni para gestionar la posesión, en parte también por la falta de conexión de Orellana –que regresaba tras tres encuentros de sanción– y Bongonda. El local explotó el desborde de Yoda y Sarabia en ambos flancos, lo que puso en serios apuros a Sergio. Terminarían pagando la falta de acierto.
 

Justos de energía

La dupla compuesta por Pablo Hernández y Nemanja Radoja fue un islote en el océano azulón. Aislados, rodeados en las combinaciones del Getafe, en demasiadas ocasiones estuvieron faltos de apoyo, y tampoco tuvieron continuidad con la pelota. En el ir y venir de los primeros cuarenta y cinco minutos recibieron un gran castigo y apenas influyeron en el devenir del partido. Con esta parcela desactivada, fundamental para el juego del Celta, la defensa apenas tuvo respiro y los atacantes anduvieron escasos de ocasiones. Sergio estuvo seguro, aunque más de una vez se salvó el visitante por el desatino de Álvaro, Lacen o Víctor Rodríguez. 


Bongonda y Nolito

El descanso sentó francamente bien al visitante. Si bien Berizzo no resolvió la partida en vestuarios, sí que consiguió dar otro aire al conjunto olívico. Más compactos, con mejor criterio para hacer las transiciones de defensa a ataque, y con una cuota más pareja de posesión, el Celta sorprendió y a punto estuvo de adelantarse por mediación de Bongonda. El escurridizo belga fue sin duda el protagonista de la reacción, sobrepasando con autoridad a Damián, primero, y después a Buendía, que salió en sustitución del anterior. Desde el costado izquierdo llegó el desequilibrio y a los de Escribá no les quedó otra que retroceder. Cuando restaba media hora del tiempo reglamentario apareció Nolito en escena, desplazando a Théo a la banda opuesta. La idea era aprovechar las deficientes ayudas defensivas de Sarabia y Yoda, pero el resultado inmediato fue la desaparición de Bongonda, que poco después sería reemplazado por Wass. Con todo, Nolito, fiel a su estrella, encontró el gol con determinación, aprovechando un primer cabezazo del tucumano Hernández.  
 

Golpe, refuerzos y contragolpe

El Getafe encajó con rabia el tanto del ’10’ celeste y redobló esfuerzos en ataque. Para entonces Berizzo había introducido a Wass, al que más tarde se uniría Díaz, en detrimento de Bongonda y Aspas. La nueva configuración del Celta permitió asentar la defensa, al amparo de una línea de cuatro centrocampistas, y retener mejor la pelota gracias al duende de Orellana y Nolito. A punto estuvo el local de conseguir un gol que merecía, pero en la tentativa pudo encajar también, sobre todo a medida que se acercaba el final del encuentro. La mejora de Jonny fue crucial para sostener el resultado y conceder algo de apoyo en los contraataques. Con las fuerzas al mínimo, pero la cabeza fría, el Celta pudo imponerse a domicilio en uno de esos partidos marcados por la pericia, el acierto y la suerte. 
 

Las notas

Berizzo (e.): 6

Sergio: 6
Mallo: 5
Cabral: 6
Sergi: 6
Jonny: 6
Radoja: 5
Hernández: 6
Aspas: 6
Orellana: 6
Bongonda: 7 (mejor jugador)
Guidetti: 5

Nolito: 6
Wass: 6
Díaz: 6

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