La dupla chilena

El Celta de Berizzo tiene un plantel de lo más especial, plagado de jugadores incalificables, inclasificables, inimitables. Es toda una suerte para el espectador, un bonito desafío para el director técnico, y todo un galimatías para el contrario, que rara vez es capaz de adivinar las intenciones de estos futbolistas. En el centro del campo empiezan a coincidir dos veteranos, ambos internacionales por Chile, que sin hacer ruido se han hecho con el timón de un conjunto complicado de gobernar, siempre pensando en correr hacia la portería rival. 

En la importante victoria ante el Eibar (3-2), Marcelo Díaz y Pablo Hernández fueron los que completaron más pases, cerca de un centenar cada uno*. Fueron también los que más se pasaron la pelota entre sí. Mientras los delanteros fijaban la línea defensiva de los armeros, esta extraña pareja (nótese la diferencia de estatura), con el esfuerzo inestimable de Daniel Wass, fue capaz de sortear al centro del campo oponente. Con una inteligente combinación de juego exterior –sobre los laterales, de nuevo fundamentales– y juego interior, directamente hacia Aspas y Guidetti, el Celta completó transiciones desgarradoras. 

Chelo Díaz, recién llegado, confesó al término del encuentro que todavía se nota «al setenta por ciento» en el plano físico. Lo cierto es que apenas se notó la convalecencia de Marcelo, que por primera vez desde la lesión completó noventa minutos de juego. La colocación, siempre por detrás de la pelota, siempre sobre la línea de pase del oponente, resultó clave para evitar un desgaste excesivo. A su lado, el Tucu estuvo más que completo, poniendo el físico que le falta al compañero, soberbio en el balón aéreo. Entre ambos se entienden a la perfección, pues comparten el mismo estilo pausado; se apoyan con delicadeza el uno en el otro, fijando al delantero que presiona, y salen sin apuros. 

Berizzo medita ahora añadir a Orellana a la mezcla, lo que aportaría vértigo en los metros finales. A cambio de ese desquilibrio, podría dar descanso a Wass, o introducir a Radoja por Díaz sin bajar la capacidad creativa. La cantidad y la calidad de los atacantes disponibles invita incluso a colocar a Wass en defensa, para rebajar así la cuota de minutos a repartir entre Mallo, Jonny y el resto de zagueros. Lo que sí parece claro es que el Toto quiere introducir matices en la alineación en función del rival, en vez de optar por un dibujo fijo. Tiene todos los elementos que pedía, a Orellana liberado por Beauvue del costado derecho, cuatro medios en los que confiar, y dos directores de juego con ADN Sampaoli.

*Fuentes: Squawka y FourFourTwo

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