La pelota no se mancha, el esfuerzo no se negocia

Fieles a un estilo
Al Celta le bastó ser el Celta para demostrar que cualquier hazaña, por imposible que sea, será más cercana si el arrojo y la valentía son tus dos primeras armas cuando el balón echa a rodar. Bajo un clima propicio para la épica y tras un recibimiento propio de héroes, los de Berizzo recordaron, con el paso de los minutos, a ese equipo que maravilló a media Europa no hace mucho. Intensidad por encima de todo, con superioridades aprovechando la profundidad de los laterales y una movilidad propiciada por un Orellana retrasado y un Aspas hiperactivo. Faltaban piezas importantes pero la idea se mantuvo intacta. El primer paso para que la épica fuera real era ser fiel a un estilo. El que ha hecho de este Celta un equipo inolvidable, más allá de que el fútbol quiera negarse a reconocerle algún título. Nadie se ha hecho de este equipo por las copas que pueda ganar. El celtismo pondera, valora en función de la osadía, la valentía y la fe inquebrantable en un libro de estilo. Y eso es irrenunciable para el Toto. La pelota no se mancha.

Esfuerzo conmovedor
Berizzo sabía que para darle la vuelta a la eliminatoria necesitaba un terremoto ofensivo. Que pasaran cosas, que el Sevilla nunca se viera en la final. Y lo consiguió hasta que marcó Banega. Volvió a demostrar el técnico argentino que es un excelente motivador. Supo transmitir a sus futbolistas cómo hacer temblar, con una bárbara intensidad, a un entramado defensivo complejísimo de superar (hasta ayer estaban imbatidos en Copa). Planteó de inicio un once muy ofensivo. Colocó a Daniel Wass en el lateral –gran rendimiento del danés- y situó a Marcelo Díaz, Tucu Hernández y Orellana en el centro del campo. El tridente de chilenos fue de lo mejor. Especialmente un Tucu que ya es imprescindible, dando la razón a un Berizzo que había pedido paciencia con él. Arriba, Bongonda confirmó el paso adelante que ha dado estos meses. Desborde y profundidad por banda. También Aspas que, a pesar de su bajón en las últimas jornadas, volvió a ser de los destacados. Doblete y trabajo a destajo, como un Guidetti al que el palo escupió de forma cruel un penalti que puso fin a la eliminatoria. La imagen en el minuto 90, con 2-2 en el marcador y todo perdido, era conmovedora, emocionante. 10 jugadores del Celta en campo contrario, atacando en un césped impracticable, asfixiando al rival y buscando la forma de seguir percutiendo buscando un gol que de poco serviría. Juro que ponía los pelos de punta. La afición reconoció el trabajo del grupo con una sonora ovación y hasta una Rianxeira cuando estaba todo perdido. Síntomas que refuerzan a un grupo tocado tras un mes complicado. Síntomas que, sobre todo, refuerzan a un Eduardo Berizzo que ya es referente para buena parte del celtismo.

Detalles decisivos
El global fue un 6-2, pero la diferencia no ha sido tal. Ni mucho menos. Podría decirse que la eliminatoria se decidió por detalles. El larguero de Sergi con 0-0 en el Pizjuán, el penalti que Clos Gómez escamoteó al Tucu con 1-0 y que supondría dejar al Sevilla con 10, el balón que se cuela entre las piernas de Jonny para habilitar a Gameiro,… En Balaídos, Martínez Munuera tuvo una repentina amnesia del reglamento y decidió mantener a Sergio Rico en el césped tras el clamoroso penalti que señaló sobre Guidetti. El palo repelió la pena máxima. Antes, Aspas había fallado varias ocasiones claras. El Sevilla no perdonó. Diferencias propias, concretas,  entre un equipo que acumula 13 finales en 10 años y otro que llegaba a unas semifinales de Copa 15 años después. Pero tengan por seguro que esto servirá, y mucho, para el futuro. Esta eliminatoria hará crecer a un Celta que cada vez se cree, y de forma justa, más grande. Claro que para el celtismo siempre será el equipo más grande del planeta.

Exhibición de celtismo
Lo de la afición en los últimos días es para levantar un monumento. Con un 4-0 en la ida pocos se hubieran movilizado de la forma en la que lo hizo el celtismo. Apenas minutos después del choque en el Pizjuán, en las redes sociales empezaron a movilizarse colectivos y peñas para preparar un recibimiento previo a la vuelta. Los mensajes de ánimo fueron continuos durante toda la semana. Berizzo reconoció que ese espíritu representaba mejor que nada la unión que existe actualmente entre club y capital social. El autobús del equipo llegó a Balaídos entre la humareda de las bengalas, los cánticos del celtismo y ovaciones sin fin. Los celtistas metieron el primer gol para después permanecer incansables bajo un chaparrón que invitaba a la épica. Fueron grandes cuando hubo opciones y enormes cuando todo estaba perdido. Sonó la Rianxeira con 2-1 en el marcador y sin ninguna opción de remontada. Hubo reverencia en forma de abrumadora ovación cuando el choque llegó a su fin. Todo era poco para agradecer el encomiable esfuerzo y la capacidad para ilusionar tanto a una parroquia a la que el fútbol hace tiempo que le debe algo. Llegará, seguro. Mientras, disfruten con orgullo de un equipo imborrable de la memoria.

Las notas

Eduardo Berizzo: 8
Rubén Blanco: 6
Daniel Wass: 8
Hugo Mallo: 7
Sergi Gómez: 8
Carles Planas: 7
Marcelo Díaz: 8
Tucu Hernández: 9
Orellana: 7
Bongonda: 8
Guidetti: 6
Iago Aspas: 7
Jonny: 6
Radoja: 6
Señé: 6

 

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS