Las claves del Sevilla 4 - 0 Celta

Desbordado por el vigor y cuatro certeros golpes del Sevilla, el Celta se retiró del Sánchez Pizjuán sin claudicar, pero sabedor de que todo es favorable al bando contrario. La derrota infligida es severa, casi irreparable, mérito de un local que supo aprovechar el empuje y los momentos de brillantez para lograr una ventaja abrumadora. El conjunto de Eduardo Berizzo, que no realizó un mal encuentro, en ningún momento estuvo a la altura del escenario ni logró continuidad en su idea; fue todo el tiempo a la estela de los hispalenses, contagiado del ritmo indómito planteado por Émery, dominado por la impaciencia y la inseguridad. 

 

Corriendo detrás del Sevilla

El Celta nunca mostró su verdadera personalidad. En vez de hacer correr la pelota, se fundieron en un baile para nada aconsejable, dada la entidad del rival. En el juego del Sevilla poco a poco fueron desarmándose los de celeste, encomendados exclusivamente al ataque tras el primer gol encajado. Si hasta entonces un enorme Rubén había contenido el chaparrón, en el segundo tiempo el meta no pudo hacer nada ante la calidad de Gameiro y las flaquezas de sus zagueros. Para colmo, la delantera céltica dilapidó buena parte de las esperanzas por falta de determinación y precisión.


Carestía en el medio campo

Si bien en términos de juego la marcha de Augusto no ha supuesto trauma alguno, en el plano físico ha sido demoledora. Con tres hombres del primer equipo en la zona clave, el Celta ha tenido que exprimir las fuerzas de Hernández, Wass y Radoja en las últimas semanas, lo que limita la capacidad de dominio y, por ende, de proponer la idea de Berizzo. La recuperación de Chelo Díaz es una gran noticia al respecto, aunque ayer dio la sensación de que los refuerzos llegaron tarde a la batalla. 
 

Todo al ataque

El cabezazo de Rami sacó al Celta de la ida de semifinales. El efecto fue tal que los del trisquel olvidaron que todavía quedaba el partido de vuelta; se marcharon a la ofensiva como si hubiese tres puntos en juego. En este aspecto, los vigueses están a gran distancia del Sevilla, un club ducho en este tipo de competiciones. Con la defensa bastante más adelantada, y con un Jonny tristemente protagonista de un par de acciones decisivas, Gameiro hizo mella en la línea de flotación hasta dejar al Celta embarrancado. 
 

La munición se quedó en el Calderón

Nada tuvo que ver el ataque del Celta con el de la anterior ronda de Copa. Faltó claridad para tomar decisiones; faltó confianza para encarar la portería; y faltó ese punto de suerte que siempre es necesario en este deporte. Hernández –que fue objeto de un claro penal no señalado al comienzo de la segunda mitad– y Sergi Gómez fallaron cuando el Sevilla titubeaba, mientras que los hombres más adelantados, Orellana, Aspas y Guidetti, nunca se engancharon al colectivo y dilapidaron una posesión tras otra en una exhibición de fallos no forzados. 


Fue Leipzig, no Waterloo

El 4-0 es un gran golpe a la moral del bando olívico, sobre todo pensando en que este fin de semana el Sevilla visitará Balaídos. La guerra por entrar en Europa continúa, pese a la derrota, y el cuerpo técnico de Berizzo tiene la obligación de reponer fuerzas, encontrar nuevas armas y elevar la confianza de un colectivo que está haciendo las cosas bien. Es poco tiempo, pero si un equipo sabe de gestas, es el Celta. La Rianxeira sigue sonando.


Las notas

Berizzo (e.) 5


Rubén 8 (Mejor Jugador)

Mallo 6
Cabral 5
Sergi 5
Jonny 4

Radoja 7
Wass 6
Hernández 7

Orellana 4
Aspas 5
Guidetti 6

– 
Beauvue 5
Díaz 6 

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS