Las claves del Celta 4-3 Levante

Éxito del nuevo sistema
Berizzo planteó ante el Levante una nueva variante. Guidetti y Aspas jugaron juntos muchos partidos después, y por primera vez desde inicio. La apuesta salió redonda. Con el moañés tirado hacia la derecha y el sueco como principal referencia ofensiva, el ataque de los celestes recuperó sensaciones tras varios choques apagado. Fue clave la adaptación de Iago pegado a la banda. Abrió espacios inesperados para el Levante apoyándose en un hiperactivo Orellana y habilitando a Guidetti con pases al hueco. El ariete nórdico, que enchufó las dos que tuvo, sigue mejorando su nivel y demuestra una gran comunión con la grada.

Presión exitosa
El Celta pareció por momentos aquel Celta de comienzos de temporada. Aunque tardó en entrar al choque, fue maniatando al Levante con el paso de los minutos, recuperando el esférico tras pérdida y buscando la combinación rápida, utilizando unas bandas que ayer, con Bongonda y Aspas, fueron de lo más destacado. Parte del éxito estuvo en un sistema de presión que funcionó durante 70 minutos, con un Orellana superlativo y un Tucu Hernández sacrificado.

Desconexión
En cuanto Guidetti salió del terreno de juego, el equipo se desconectó. Permitió, con una relajación peligrosa e inexplicable, que el Levante armara una sencilla jugada por banda derecha que acabó en el primer gol del Levante. Sin tiempo para reaccionar, llegaba el 3-2 con una facilidad pasmosa. El equipo permitió un correcalles nada beneficioso, entrando en un juego directo, a trompicones, de un Levante que atacaba con más corazón que cabeza. Radoja, que entró en el último tramo, se vio superado igual que Wass o el Tucu. No supieron imponerse en el centro del campo y Orellana, para más inri, y con las fuerzas bajo mínimos, se centró sólo en facetas ofensivas.

Problema en la portería
El Celta tiene un problema bajo palos. Especialmente con Sergio, que es el supuesto portero titular más allá de las extrañas rotaciones de Berizzo. Lo cierto es que el de Catoira, que ya tuvo un 2015 bastante mediocre, ha comenzado con mal pie en 2016. Marró en el primer gol, en un centro lateral quedándose a media salida. Marró en el segundo gol levantinista –más allá del error en la marca de Bongonda-, permitiendo que le batieran por su palo, descubierto. Y marró en el tercer tanto, rechazando de forma ingenua un disparo a las botas de un rival. El problema está en que Rubén Blanco no acaba de imponerse, más allá de su juventud. Es, en definitiva, el puesto más flojo de la plantilla y un claro candidato a verse reforzado si el Celta logra dar ese salto cualitativo que supondría Europa.

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