Berizzo le da la espalda a Borja Fernández

El pasado 7 de agosto Eduardo Berizzo se deshacía en elogios hacia el canterano Borja Fernández. Lo señaló como el referente de la cantera. “Creo que es el canterano a seguir. Como él se reflejó en Borja Oubiña, creo que muchos deben reflejarse en él. Comprometido, humilde y trabajador. Entiende que su formación se desarrolla en el primer equipo y que a veces encuentra minutos en el Celta B. Es un jugador de futuro, que ha entendido la idiosincrasia de cómo comportarse en esto del fútbol. Generalmente no hago estos comentarios, pero sí que es un hecho a destacar”, esgrimía el Toto en una defensa personal de un futbolista, algo para nada habitual en el argentino.

5 meses después, la situación de Borja Fernández no ha variado un ápice. 32 minutos repartidos en dos partidos (Betis y Espanyol) reflejan lo anecdótica que resulta su presencia en el primer equipo. Podemos decir, incluso, que su papel es todavía menos relevante que el año pasado. Sin ir más lejos, a estas alturas la temporada pasada cuadriplicaba el número de minutos (120). Un retroceso, un paso atrás en su carrera llamativo si tenemos en cuenta que, a sus 20 años, Borja suma dos temporadas completas en el filial, siendo ésta la tercera consecutiva y entrenando con el primer equipo. Vamos, que no es un recién llegado al fútbol de élite. La realidad, sin embargo, dice que es el futbolista menos usado por Berizzo. El verano pasado, antes de que Nemanja Radoja apareciera en escena, el vigués era la opción para el centro del campo. Fue titular en el debut liguero ante el Getafe tras haber completado una brillante pretemporada, con renovación hasta 2019 incluida. En cuanto llegó el serbio, Berizzo relegó al gallego al banquillo, reduciéndose su participación pero siendo utilizado cuando la situación así lo requería.

Ahora ya ni eso. Incluso cuando el equipo está sin centrocampistas, con Augusto en Madrid, Radoja recuperándose de una hernia y Fontàs en el dique seco, el Toto le da la espalda y prefiere reconvertir a Sergi Gómez –central- antes que apostar por el canterano, acostumbrado desde pequeño a jugar como centrocampista. El resultado se vio en Málaga: un desastre que limitó el centro del campo celeste y debilitó la defensa. Este hecho no hace más que evidenciar una realidad: la política de cantera que maneja Eduardo Berizzo diverge, y bastante, de lo que pregona el club. El técnico argentino preferirá siempre reconvertir ocho posiciones antes que darle la alternativa a un canterano. Con Diego Alende podía comprarse el argumento de que el central era demasiado inexperto como para arriesgar y exponerlo tanto a la exigencia de la Primera División. También con Pape, que lo poco que ha jugado con Berizzo lo ha hecho como lateral y no como centrocampista. Una rareza sin todavía explicación consistente. El caso es que ese argumento de la inexperiencia queda invalidado con Borja Fernández, que ni es un debutante, ni un inexperto ni un futbolista al que se pueda quemar. Mientras tanto, el celeste ve como sus opciones de asentarse en el primer equipo son, hoy por hoy, nulas.

No es algo malo ni bueno, la verdad. Por supuesto que se puede ser un gran entrenador sin tener que tirar obligatoriamente de cantera. Simplemente, el método de Eduardo Berizzo –que tiene al equipo quinto y con un estilo envidiado- tiene sus matices y sus características. Entre ellas no se encuentra apostar por la cantera. Y por apostar uno se refiere a contar de verdad, no a entrenar y disputar los minutos de la basura en dos partidos esporádicos. ¿Dónde está entonces el problema? El principal problema de este asunto está en que esa pieza del puzzle, la de la cantera, resulta fundamental para Carlos Mouriño y su idea de club. Al menos así lo pregona en cada rueda de prensa. Sin embargo, Berizzo tiene encima de la mesa la oferta de renovación, a pesar de las ideas de unos y los hechos del otro. Al fin y al cabo, los números y el juego hablan por sí solos. Son incontestables. Y no nos engañemos. Quizá esa defensa que hace de la cantera el presidente sea más imagen que otra cosa. Sólo así se podría entender la desastrosa gestión del filial de la que nadie ha decidido hacerse responsable. Pero eso, amigos, ya es otro cantar. 

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS