El renacer de la fuerza

“Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana…” Comienzan a corretear las tan conocidas letras amarillas sobre el fondo negro y estrellado de la pantalla. Pero yo no pienso en el espectáculo cinematográfico que se me viene encima, territorio de la ciencia ficción, sino en el universo real sobre el cual todo esto es capaz de proyectarse. Hace mucho tiempo, en una Liga muy lejana, el Celta descendió por segunda vez en apenas 3 temporadas a segunda división. Por trayectoria, aquel no era su lugar, pero durante un lustro tuvo que lidiar con las penurias más tenebrosas hasta volver al lado luminoso. Esta es la historia de su redención.

Después de haber vivido los años con más brillo que (con cariño, espero que no) se recuerden nunca, la institución colapsó. El Celta ya no era aquel conjunto que, gesta tras gesta, ensalzaba su imagen, construía su propia leyenda. Ahora había caído en el lado oscuro y, como Darth Vader, debía encontrar de nuevo lo que lo había convertido en su verdadero ser. El amor a su vástago, a su estirpe, a su legado. El ‘Toto’, emulando a Luke Skywalker, lo ha conseguido. Ha traído de vuelta al Celta al lado luminoso de “la fuerza”.

Juego, disciplina, profesionalidad, identidad, valores, ambición… y todo aderezado con su pizca de afouteza e corazón. Ya no podemos escondernos más; debemos rendirnos ante la evidencia: este, y a los datos me remito, es el mejor Celta de la historia y es Berizzo quien tripula la nave interestelar. Bajo la supervisión de una directiva excelente tanto en lo deportivo como en lo institucional, y con unos jugadores a sus órdenes únicos e irrepetibles, el ‘Toto’ ha logrado superar a grandes técnicos de la historia celeste como Víctor Fernández. Y todo ello sin dejar de lado esas claves que enumeraba hace pocas líneas.

Pero el mérito todavía es mayor. Porque al igual que en las películas de George Lucas (no aquel lateral que jugó en el equipo de Vigo), cuando todo parece venirse abajo, el bien siempre se redime y triunfa sobre el mal. Es así que, en el momento de la temporada cuando el juego decae, y los jugadores comienzan a lesionarse o son baja por sanción, Berizzo no se permite la flaqueza, mueve sus fichas y sitúa sobre el césped a otro protagonista. Lejos de salirle mal, al contrario, apenas se nota su ausencia. Sin Nolito, el Celta que se enfrentó a un viejo rival fue el Celta que, cuando falla(n) la(s) fuerza(s), logra reponerse y superar cualquier contratiempo.

Señé, el jovencísimo ‘pádawan’ que a todos sorprende por sus virtudes y destrezas, quiso ser la aguja sobre la que el ataque celeste se guiaría. Bongonda, que continúa su aprendizaje como caballero, prosigue aportando mucho al conjunto, cada vez con más confianza en el dominio de sus poderes. Orellana, maestro jedi por antonomasia, es ya uno de los protagonistas imprescindibles de esta película. Arriba, Aspas continúa su camino por la fuerza en aras de no recaer en las garras del mal. Y lo consigue. Pero la lista podría seguir.

Rubén le arrebata el puesto a Sergio cuando este mejor está bajo los palos. Los “remiendos” en defensa se acaban convirtiendo en soluciones. El centro del campo, a la espera de prescindir de su baluarte, demuestra su supremacía en cada batalla. Un equipo, al fin y al cabo. Unos futbolistas que, con sus fortalezas y sus debilidades, están desplazando poco a poco ya a la “antigua trilogía” protagonizada por los Mostovoi, Makelele, Revivo y compañía. Y Berizzo, que también estaba allí, es ahora el que los comanda. Es el tiempo de una nueva saga, de unos nuevos protagonistas. Es la hora de la verdad en la Liga, y yo siento una perturbación en la fuerza.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS