Cesta de naranjas

Qué rica la naranja de Valencia. Es una de las variedades dulces usadas en España para la extracción de jugo y, pese a su nombre, no guarda ninguna relación de origen con la Comunidad Valenciana, si bien es una de las que más se cultivan en ella. Tiene un tamaño característico, y una gran cantidad de zumo que en ocasiones puede ser ligeramente ácido. Es un hesperidio carnoso de cáscara más o menos gruesa y endurecida, y su pulpa está formada típicamente por once gajos u hollejos llenos de jugo, el cual contiene mucha vitamina C, flavonoides y aceites esenciales. Todo muy apropiado, ¿no?

Sigo. El exceso de vitamina C (hipervitaminosis) aunque es difícil que tenga efectos nocivos o tóxicos en el organismo puede producir trastornos gastrointestinales, diarreas, cálculos renales, etc. Sin embargo, al ser una vitamina hidrosoluble, se expulsa apropiadamente por la orina. “Vitamina C”, curioso, porque esa sería la que debería administrar el conjunto de Vigo, y no al revés. Pero allí estaba aquella naranja con sus once gajos dispuesta a producirnos una dolorosa indigestión.

Analogías aparte, el ‘Valencia de Nuno’ se personó sobre el césped de Balaídos (un patatal donde no deberían medrar los naranjos) con su equipación visitante. Esa que consigue rememorar aquellos tiempos en los que se repartían con alegría bombonas de butano. Fuera de puestos europeos y sin la condición de favorito, con un Celta imponente enfrente, la cosa no podía pintar peor para un entrenador que, durante la semana ya muchos situaban de patitas en la calle al sufrir esta más que posible derrota. Ironías de la vida, apareció la hipervitaminosis.

En el proceso de la ingesta de naranjas que vivió nuestro equipo, sólo cabe destacar dos momentos clave. Dos momentos que habrían transformado al completo este resultado. Nuestro Álmax. El primero, con 1-1 en el marcador. Wass remata una jugada combinativa marcando un gol, que es anulado por Vicandi Garrido. Al parecer había pitado justo un segundo antes, debía sacar una tarjeta (¡AMARILLA!) a un jugador del Valencia que había cometido una falta sobre el ‘Tucu’, último jugador del Celta en ese instante. Bravo. La segunda, tras la reanudación en el descanso: no queda Omeprazol. Jonny mete un precioso ‘pase al hueco’ a Alcácer, que no perdona ante Sergio. 3 naranjas, y se manifiesta ya nuestro malestar.

Pero aunque el “banquete” todavía no había finalizado, centrarse ahora en lo-que-pudo-ser-y-no-fue sirve de bien poco. Berizzo declaraba al acabar el encuentro que era un día para felicitar a la afición. Y así es. Aún con la cesta de naranjas que estaban recibiendo, fueron ellos, los que no juegan pero que son el verdadero Celta, los que hicieron que a muchos se nos pusiera la piel de gallina y se nos saltaran las lágrimas. Sin medicamentos raros de por medio. Tratando de recomponerse en mitad de una gravísima dolencia. Animando hasta el final, puesto que esto se entiende como un empacho circunstancial, una situación aislada. Como tiene que ser; ahora hay bonanza y en esta casa siempre se come bien.

Dos semanas hasta cambiar la fruta por marisco. Con ese menú los nuestros se manejan mejor, y todos lo disfrutamos más, claro. Tiempo suficiente para olvidar lo sucedido este fin de semana y tratar de poner todos los medios posibles para evitar la gota, porque al comer percebes es posible que te suba el ácido úrico. Nuestro reto consistirá en comérnoslos todos en el norte, como el año pasado, y volver de allí sin una cruel cesta, como la que esta vez nos han regalado.

 

 

NOTA: toda la información cítrica y nutricional ha sido sustraída de diversas fuentes en internet.

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