Para ellos

“Otra vez aquí, sintonízanos.

Ven y enróllate, dice un locutor…”[1]

 

Como un grupo de música que se reúne años después de sus glorias pasadas. Convence, pero no es lo mismo. Gusta, pero suele haber algo que falla. El Celta que dio inicio a la temporada 2015/2016 fue una versión floja y perturbadora de sí mismo. Lánguido, espeso, intermitente, y fugaz. Y, sin embargo, capaz de doblegar a uno de los más rocosos (sino el mayor) conjuntos de la Primera división. Porque bajo la piel la esencia sigue siendo la misma, aunque en el exterior su carcasa pueda parecer algo “oxidada”.

Los rockeros saltan a escena. Las guitarras vuelven a rugir al son de Nolito y Orellana, con un solista que regresa tras algunos discos en solitario: Iago Aspas. A la batería, llevando el ritmo, se van turnando los hombres del centro: Augusto, inagotable; el “Tucu”, impredecible; y Wass, solícito aunque algo disperso. Al bajo, los cuatro viejos conocidos: Mallo, Cabral, Fontás y Jonny, que resultan la zaga más famosa de todo este enorme festival. Y a las voces… en esta ocasión le toca cantar a Rubén.

Una vez comenzó el concierto, los músicos quisieron interpretar los temas de siempre, pues su público así lo exigía. No obstante, aquellos no sonaron de la misma forma. El rival impuso sus “reglas”, distorsionó la melodía, y el espectáculo acabó siendo el indeseado. El Celta hizo lo que pudo; aunque su diapasón concedió las notas correctas, su metrónomo parecía estar estropeado. Las canciones sonaron irregularmente durante más de noventa minutos y, para nuestra sorpresa y tranquilidad, el resultado acabó siendo favorable.

Mientras tanto entre bambalinas, el pipa principal, Eduardo Berizzo, procuraba que todo saliese como debía. Superado por momentos por una situación que en principio tenía que estar controlada, el “Toto” necesitó de toda su paciencia y visión como técnico para que la iluminación y la calidad auditiva más o menos se mantuvieran. En consecuencia: un concierto pasable, y suficiente para las aspiraciones que, a día de hoy, son las que son: mantenerse sobre el escenario de la mejor Liga nacional al menos una campaña más.

Todos somos conscientes de que este Celta está todavía lejos de ofrecer su mejor versión. Muy alejado de regalar otro gran concierto como los de antaño. Pero sabemos que volverán a tocar las notas adecuadamente, que volverán a hallar su tono; aún sin Krohn-Dehli, Mina y demás rockeros que ya no están con nosotros. Otros han venido a suplirles; y si todo va bien, dentro de muy poco tiempo apenas se echarán ya en falta.

En conclusión, terminar el domingo en lo más alto de la tabla el día de su 92 aniversario fue lo que consiguió este grupo, estando algo desafinado. Con eso hay que quedarse. ¿De qué serán capaces cuando los instrumentos alcancen una armonía perfecta? Los nuestros lo saben, y en el rock, como en el fútbol, el show debe continuar. El próximo sábado a las 22:00, en casa y frente al Rayo, los rockeros celestes brindarán un nuevo espectáculo a sus fieles seguidores. Porque al fin y al cabo, este concierto es para ellos.

 

[1] Barón rojo, “Concierto para ellos”

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS