Guidetti, de momento, revulsivo

A escasas fechas del inicio de la Liga, en el que el Celta deberá desplazarse a tierras valencianas, Berizzo dispone ya de las variantes que esperaba encontrar con las nuevas incorporaciones. A falta de un puntal para el costado derecho, un futbolista de recorrido, el conjunto olívico afrontará el campeonato con dos alineaciones contrastadas. La primera, más conservadora, será la que aparezca frente al Levante. La segunda versión está a la espera de Guidetti para desatar el lado más agresivo del Celta. 

Al sueco le falta un punto de forma física para competir en igualdad con Iago Aspas, la referencia hasta el momento para el director técnico. Mientras, la banda derecha sigue a la espera de otro jugador que releve a Orellana con plenas garantías, sea Drazic, cuyo aprendizaje acaba de comenzar, o un nuevo fichaje. El ‘histórico’ Orellana es el predilecto de Berizzo para conectar el centro del campo con el ataque, pero dejarlo en el costado semeja por ahora la mejor solución.

En estas condiciones, recae sobre Pablo Hernández el cometido de la mediapunta, la zona entre líneas. El tucumano actuará en su posición habitual, que no del todo ideal, en un intento por refrendar la reseñable pretemporada que ha protagonizado. No será una solución definitiva: el entrenador sigue con la idea de liberar todo el potencial ofensivo del Celta, lo que implica juntar a Nolito, Orellana, Aspas y Guidetti. Para canalizar esa energía, Iago formaría justo por detrás de John, sumando profundidad, finalización y capacidad de último pase. Cualidades interesantes, aunque de momento insuficientes para Berizzo, que teme que una formación así pierda el control del juego. 

Es un temor fundado. Por fisonomía y naturaleza, el Celta es un conjunto ligero, que encaja mal los golpes. La protección se basa en la posesión y en la presión alta, sobre todo porque los laterales ocupan posiciones extremadamente ofensivas, a la altura del área. Aspas más Guidetti es una combinación vertical; intentan llegar lo más rápido posible al área. Cuando se comportan de esa manera, exponen al equipo en pleno despliegue, dejándolo a merced de un robo rápido. 

Para que esto no suceda, sin renunciar a parte de ese potencial ofensivo, la elaboración debe ser más reposada, de manera que cada pase sirva para organizar a los compañeros y desorganizar al oponente. En ese proceso los laterales pueden situarse en una zona de sorpresa, como se vio en la primera parte del Quinocho con la aparición de Hugo Mallo. Quien mejor encaja con este comportamiento es el ‘Tucu’ Hernández, sobre todo en combinación con Daniel Wass. Entre ambos intercambian posiciones, repartiendo esfuerzos y despistando a los perseguidores. Una solución de resguardo, que potencia el juego aéreo y la salida del balón, frente a la oportuna capacidad goleadora de Guidetti. 

Con el ariete rubio trabajando sin descanso para alcanzar el tope físico, es cuestión de tiempo que Berizzo vaya apostando cada vez más por él en la punta de lanza. Frente a los equipos que se encierren atrás, contar con Guidetti y Aspas juntos en el campo puede ser un acierto. Cuando el rival se presente con más voluntad, la solución conservadora será la de Hernández, con Guidetti de revulsivo, y opciones en Señé, Drazic y Bongonda. La pelota ahora está en los pies de Aspas; de cómo rinda como delantero, en términos de goles, y del equilibrio que aporte, dependerá el protagonismo de Guidetti y Hernández.

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