El plan Berizzo: un Celta con más variantes

Con el transcurso de los partidos preparatorios Berizzo va confirmando a cada jugador en su puesto. El de esta temporada es un puzzle complejo, menos transparente que el de hace un año. La planificación deportiva, unida a la búsqueda de una mayor adaptabilidad, ha terminado en un esquema en el que sólo la línea defensiva está libre de variaciones esporádicas. Berizzo quiere un Celta camaleónico, indescifrable para el rival, evitando así el bache de la temporada pasada, en la que los vicios del equipo sumados al espionaje del oponente tumbaron una maquinaria hasta entonces bien afinada.

Antes de nada, debemos aclarar que el míster argentino todavía está a la espera de al menos dos fichajes: un extremo puro, con desborde, y un futbolista de corte técnico que pueda moverse por toda la zona de ataque. Quiere, al menos, dos hombres por demarcación. No obstante, tiene ya medios suficientes como para llevar a cabo su plan.

El condicionante más importante para Berizzo es quién ocupa la banda derecha. La marcha de Mina deja a Orellana como único jugador natural en esa posición, con recambios en Señé y Madinda. A falta de algún refuerzo, desplazar al chileno para ubicarlo de enganche –donde lo prefiere el técnico, y donde mejor rindió la pasada campaña– generaría más problemas que soluciones.

En el otro costado las cosas parecen claramente decantadas a favor de Nolito, aunque habrá que ver cómo recupera el gaditano el tiempo perdido. Bongonda está ofreciendo dudas, pero conoce el perfil, está adaptado a la dinámica y sólo puede crecer. Definidos ambos extremos, existe una pugna por ocupar la punta de ataque. A pesar de la energía de Guidetti, por ahora es Aspas quien tiene más opciones de salir titular en la punta de lanza del equipo. Ha alcanzado ya el punto de forma que se espera de él.

El de Moaña, por otro lado, podía haber tenido hueco como mediapunta, el puesto con más pretendientes, mas Berizzo considera que revoluciona en exceso al conjunto. La posibilidad de juntar a Aspas y Guidetti existe, con el sueco más adelantado, aunque sería una solución circunstancial, sólo cuando el rival lo justificara.

Este puesto de ’10’, en el que Mostovoi marcó época y que Berizzo quiere recuperar, será el que dicte la personalidad del equipo. En función de quién parta en esta posición, el Celta será más o menos incisivo, más resistente o más imaginativo. Se distinguen dos perfiles: el de segundo punta, con instinto atacante, que encajaría con Aspas u Orellana; y otro, de medio ofensivo, similar a lo que ofrecen Señé, Hernández o Wass.

La idea de Berizzo es que las responsabilidades del centro del campo sean compartidas, con continuos cambios de posición para descolocar al rival y repartir esfuerzos. Con Augusto como hombre fuerte, organizador y recuperador, otro jugador debe escoltarlo e intercambiar el sitio con el ’10’. Uno será Pablo Hernández, que realizó un completo encuentro ante el Coruxo en el doble pivote, y el otro, Daniel Wass, que jugará más adelantado, con libertad, asumiendo el rol que otrora tuvo Krohn-Dehli.

Esta disposición relega a Radoja y Señé al papel de secundarios, pero ambos son muy del gusto del entrenador y el estilo intenso del ‘Toto’ garantiza minutos. Si se quedara, Madinda aportaría un estilo mixto. Y a mayores debemos contar con los canteranos más avezados, Borja Fernández –habitual en el doble pivote–, Borja Iglesias –el tercer ariete–, Rioja –extremo de cepa–, Pape y Jordan.

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