Señé, el perfil que le faltaba a Berizzo

El caso de Señé rompe arquetipos del fútbol actual. Con 23 años, y sin contar para el técnico del Oviedo –en Segunda B–, este barcelonés ha relanzado su carrera en seis meses, gracias a un sano cambio de aires y, sobre todo, a un renovado apetito por el fútbol. La actitud y la constancia son clave en un mundo en el que la técnica ya no es una cualidad rara. Josep Señé ha combinado el talento natural con el orgullo propio para llegar a la élite. 

 

Desde que fichó en enero ha sido una figura importante para el filial céltico. Hábil en diversas posiciones del campo, tiene soluciones tácticas variadas y un buen manejo de la pelota. En conjunción con un cuerpo atlético, espigado y de potente zancada, Señé aporta argumentos como para competir en Primera División, aunque hasta ahora le había costado desenvolverse con regularidad y firmeza mental. Podría decirse que esta mezcolanza de atributos le ha complicado definirse como jugador, como en los casos de Michu o Jota, con quienes guarda semejanza en altura y calidad.

Berizzo tiene en Señé una figura que le faltaba tras la marcha de Santi Mina, la de un atacante enérgico, sorpresivo, adaptable a cualquier encuentro. La edad de Josep le impide alternar el ‘B’ con la primera plantilla, por lo que ascenderlo supone una decisión compleja. El ‘Toto’ es un entrenador consecuente, insistente tambén, por lo que en principio el caterano del Terrassa tendrá minutos en un rol secundario. 

La idea pasa por ubicar a Señé como sustituto de Orellana, esto es, costado derecho del ataque, aunque también puede cubrir una falta en la posición de mediapunta, la que corresponde a Aspas. Berizzo necesitaba este perfil de desborde para no cargar toda la responsabilidad en Nolito y Orellana, como aconteció la pasada campaña, y entre Aspas y Señé se asegura múltiples variantes, capacidad de marcar y de asistir, para no viciar el tercio ofensivo del equipo. 

 
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