Así progresa el Celta en esta pretemporada

El verano es un fenómeno extraño para la economía, la política, la rutina y, por supuesto, también para el fútbol. Calor, esprín, calor, salto, calor, y el sargento Fernández espoleando a todo el que pasa por los conos y las barreras. Después de las vacaciones, volver al trabajo nunca es positivo ni para el cuerpo ni para la mente. Tengamos estas consideraciones presentes a la hora de analizar la tendencia del equipo y los jugadores celestes, cada uno en su contexto, y sin extraer demasiadas conclusiones. 

Baste un breve repaso a la línea defensiva para entender las dificultades. Fontás lleva desde mayo con la torrija y parece que va para largo. Tampoco lleva bien el ambiente su compañero de fatigas, Cabral, precipitado y demasiado rígido. Están algo más frescos Sergi y Costas, que también acabaron la temporada con menos carga de minutos. El centro de la zaga está pecando de falta de contundencia; escasea la velocidad para cortar los desmarques del oponente, y los balones aéreos –debe ser el sol de poniente– son un tormento. Berizzo, que algo entiende del oficio de central, tiene trabajo por delante, aunque sin demasiadas preocupaciones: la sintonía atrás se logra con el curso de los partidos y la competición entona los sentidos. 

Más garantías están ofreciendo los laterales, intensos en la brega, con llegada y aportación en ataque, sobre todo Hugo Mallo, quien mejor se está dosificando. Jonny, un toro, sufre algo más por el frenesí de carreras que protagoniza, sin desmerecer elogios. A Planas le está costando destacar por el momento, algo fuera de la dinámica exigente del conjunto. 

Bajo los palos la presión es máxima. Sólo hay un puesto y parece que Rubén lleva la delantera: además de la sanción del otro contendiente en el primer partido del campeonato, lo que hace obligatorio su debut, lucha sin nada que perder. No así uno de los nombres de la pasada campaña, Sergio, algo desconcentrado a pesar de la confianza del entrenador. Sabe que una buena actuación de su compañero en el estreno liguero sólo puede contrarrestarla con un rendimiento impecable en estas semanas. 

En lo que respecta a la medular del Celta, la buena nueva es la adaptación de Daniel Wass, la compleja apuesta para ocupar el vacío que deja Krohn-Dehli –palabras mayores–. El nuevo dorsal dieciocho, también danés, transmite comodidad y buen hacer en el doble pivote. En realidad, carece de demarcación fija: atiende a los intereses del equipo, se desdobla en las coberturas y acompaña a la pelota hasta la zona de peligro. Entre lo más destacable de Wass, la entereza defensiva, el golpeo de pelota y el sentido siempre ofensivo del juego. 

La escolta defensiva ha ido a cargo de Augusto, Radoja y Borja Fernández. El canterano ha estado muy solvente, regular en distintas tareas, y algo superior a su homólogo serbio, que traslada las molestias físicas al campo. Habrá que esperar para ver la mejor versión de Radoja, que no obstante ha dado un paso adelante en lo que respecta a la creación de juego, con más pases en largo y otros detalles técnicos. Augusto, entre tanto, sigue a lo suyo, firme y peleón, indispensable. Si nada se tuerce será un fijo nuevamente.

En el doble pivote, y también de mediapunta, ha comparecido Pablo Hernández. El tucumano atraviesa un proceso de cambio encomiable. Por momentos recuerda al de la campaña pasada, espeso, falto de ritmo, y en otros se convierte en un jugador determinante, lleno de talento y energía. Una sorpresa positiva, qué duda cabe, que devuelve algo de esperanza sobre su figura; un interesante añadido en las dos posiciones ya mencionadas. En este rol de revulsivo encajaría Madinda, que aún no ha debutado por  necesitar descanso adicional. El internacional gabonés estará con el equipo a la espera de cerrar otras incorporaciones, condición previa a que salga a préstamo. 

Por esta zona parece claro que Berizzo no contará ni con Jordan ni con Yelko Pino. El primero ha sido apartado hacia la banda, más como hombre de refresco, mientras que el segundo comenzó fuerte –de notable ante el Greuther Fürth– para desaparecer rápidamente. Sí están teniendo más minutos Señé y Rioja, recambios en la posición de extremo, y sobre todo, Borja Iglesias, del agrado del técnico en el perfil de ariete, también beneficiado por la escasa preparación de Guidetti. 

Las ausencias y la irrupción de Iago Aspas están marcando la dinámica en el frente de ataque. El habitual goleador celeste, Nolito, tardará un poco más en incorporarse debido a unas molestias. Tampoco ha logrado debutar John Guidetti, el plus de calidad para la punta de ataque, por la reciente participación en el europeo sub 21, pero es cuestión de tiempo. El sueco es a día de hoy el mayor interrogante en casa Celta, la pieza que queda por encajar. Sin estos hombres, los animadores del juego están siendo Orellana, Aspas y Bongonda. El chileno es sin duda el activo más en forma del plantel: referente, regular e incisivo, en el pico de madurez deportiva. Por el otro costado, Théo Bongonda ha reaparecido más suelto, rápido y habilidoso. Y en el caso del moañés, se puede decir que está cumpliendo con las expectativas, con olfato goleador, exigencia física y capacidad de asociación. 

En general, el rendimiento del conjunto ofrece garantías, sobre todo por el ritmo y la fluidez en la circulación de la pelota. La idea está interiorizada, la presión es eficaz y las opciones tácticas abundan. El 'Toto' parece que se decantará definitivamente por un 4-2-3-1 en el que todos tienen cabida, y que destaca por la gran libertad del centro del campo. Como era de esperar, el preparador argentino dará rienda suelta al ataque, permitiendo transiciones más rápidas y aumentando los espacios disponibles para la subida de ambos laterales. Confianza y responsabilidades para Orellana y Wass, rol protagonista para Aspas en segunda línea.

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