Wass: tras los pasos de Krohn-Dehli

Tiene un papelón encima. Krohn-Dehli se marchó sin tiempo para madurar un reemplazo, y otro futbolista debe convertirse en el engranaje central del equipo. Con esta contratación se busca, por tanto, encontrar un referente para los compañeros, un activo especial por regularidad y visión de juego. El doble pivote es el destino esperado para Wass, porque ahí se ganan los partidos, y a nadie debe escapársele que nunca ha aparecido en tal demarcación.

Incluso ahora que ha madurado como futbolista, con veintiséis años, el danés sigue sin acostumbrarse a un sitio fijo en el campo. En parte, esto se debe a la endeblez del Évian, un conjunto irregular y con carencias en todas las líneas; Wass, el más fiable del grupo, ha jugado allí donde hacía más falta – extremo a principios de temporada, mediapunta ocasional, lateral cuando la zaga atravesaba sus peores momentos. 

La capacidad de adaptación a múltiples situaciones le valió el apelativo de ‘couteau suisse’. Combina un físico completo con una gran técnica. Sin maravillar, porque es muy sobrio, tiene recursos para cambiar el curso del encuentro. Destaca la pierna derecha, en el pase y en el golpeo, que es potente, preciso, una seria amenaza a balón parado. Juega a un ritmo intermedio, se dosifica en la distancia y se emplea a fondo cuando hay balón por medio; opone el cuerpo con confianza y despliega grandes dotes atléticas en salto y fondo. Ha ganado en confianza estas últimas campañas, aunque en la recién terminada le ha costado desenvolverse, lastrado por la dinámica del Évian.

Aún con estas credenciales, cuesta imaginar a Wass mandando un partido desde la medular, como hacía Krohn-Dehli. Nunca ha tenido tal responsabilidad, aunque quizá es algo espontáneo, como sucedió con Michael. Más allá del físico, o de la técnica, el protagonismo de un jugador viene determinado por su inteligencia, por la forma en que entiende este deporte. Y es la inteligencia la que ha permitido a Wass rendir en distintas zonas, porque aporta fluidez y rigor táctico. No tiene miedo al balón ni a ser el centro de atención, decide rápido, ejecuta sin complicaciones, genera ventajas. Mentalmente es fuerte y no se descompone ante la presión, hace buenas coberturas y se sacrifica si el equipo amenaza con partirse. 

¿Puede entonces suplir a Kronh-Dehli? Por características, el lugar natural para Wass es el centro del campo: más atrás es un serio defensor, pero pierde aportación ofensiva, y en vanguardia, lejos del meollo, se pierde su claridad y capacidad de trabajo. Podría decirse que el papel ideal es el de interior, escoltando a un organizador, con lo que casaría con el perfil requerido. Podría aparecer en un doble pivote si alcanza cierta sintonía con el acompañante. En ambos casos, restaría mucho trabajo sobre él para acostumbrarse a la rutina del medio campo, en la salida del balón, en las transiciones, en la forma de ordenar al equipo a través del pase y las ayudas, en la clarividencia necesaria para romper las líneas del oponente con un movimiento rápido y definitivo. El molde lo tiene: le queda aprender el oficio, como hizo en su día Krohn-Dehli. De no conseguirlo, sería igualmente un jugador valioso que cualquier entrenador querría para sí.

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