Análisis: Aspas en el Celta de Berizzo

Vuelve un ídolo. Regresa Aspas a un Celta que poco tiene que ver con el que dejó atrás. Por aquel entonces era el rey del ataque celeste, una pieza de valor diferencial, la estabilidad en un plantel mutante. Volverá a empezar –con un plus de motivación y algo de jerarquía por los éxitos del pasado– para reencontrarse con su mejor versión, con compañeros consolidados cuya personalidad no se supeditará al juego del de Moaña.

Un delantero 'líquido'
Aspas es un delantero especial, se mire como se mire. Es un atacante líquido, es decir, ocupa los espacios disponibles y se distribuye por igual entre ellos a lo largo del encuentro. Dependiendo de la altura del balón y de los compañeros disponibles, puede estirar al rival o apoyar la posesión en espacios pequeños. Esta movilidad la encarna ahora mismo Orellana y es un factor vital en el ataque del Celta: junta, divide, aparece por sorpresa o arrastra marcas. 

La movilidad es un asunto delicado, porque puede acarrear problemas de entendimiento o de sobrepoblación de un sector del campo. Si el equipo está muy separado, el pase es más complicado. Si, por el contrario, está demasiado junto, facilita la presión del rival. Aspas viene con la vitola de goleador, jugará en punta, y permutará con Orellana por todo el frente de ataque; obligado entenderse para no entorpecer las diagonales de Nolito y para ofrecer opciones a los laterales cuando se incorporen. Además, Aspas deberá ser la referencia en el área y facilitar que se incorporen los centrocampistas en segunda línea. Esta labor le ha costado en el Sevilla, donde no ha disfrutado de espacios al estar rodeado por otros jugadores que también demandan ‘aire’ (Iborra, Aleix, Vitolo, Deulofeu).


En el Celta de Berizzo
Para Berizzo la incorporación de Iago mejora lo que ya hay. Quiere una plantilla corta y es un futbolista polivalente y adaptable a diferentes situaciones; podría desenvolverse en la mediapunta o en banda. Carismático e intenso, tirará del carro y presionará con ímpetu. El argentino no tendrá problema en gestionar este carácter explosivo. Por otro lado, contar con Aspas, el contrapunto a Larrivey, añade posibilidades tácticas para un técnico que es sesudo y gusta de desmenuzar al rival desde el planteamiento. Esto, claro, deja a Charles con bota y media fuera. 

Como rematador, Aspas es peculiar, una rara avis balompédica. Parece tosco, es menudo y se apoya constantemente en su zurda. Sin embargo, encierra una técnica notable, es rápido al desmarque y en conducción, dispara con precisión y tiene siempre un punto de suerte que es imprescindible en un ‘nueve’. A mayores, es un gran asistente y entiende los movimientos de quienes le acompañan; disfruta en los contraataques y huele sangre a la espalda de los centrales, sea él el que recibe o para lanzar una pelota en profundidad. 

En la frontal, la agilidad del moañés le permite encontrar huecos para el disparo con ambas piernas, juega rápido si está de espaldas y caza todos los pases que llegan desde la línea de fondo. De cabeza no es un portento, pero combina sorpresa y aceleración para despachar cualquier marca. Veremos quién se ocupa de los penaltis, porque al igual que Nolito, tiene gran seguridad en los lanzamientos.

Un salto de calidad
Con estas características y la personalidad que le caracteriza, Aspas puede ser el salto cualitativo que necesita el Celta en lo tocante al gol, la cuestión pendiente de estos últimos dos años. Es un delantero que se comporta en el campo de manera similar a lo que ya tiene Berizzo en la línea de tres cuartos, generando más caudal ofensivo que Larrivey; en eficacia rematadora van a la par, ya que dominan ámbitos muy distintos del juego. Iago es más regular, interviene con asiduidad, y ello beneficiará a los demás componentes, que aumentarán sus oportunidades y de esta forma las cuotas goleadoras del Celta.  Por calidad y adaptabilidad, Aspas disfrutará de muchos minutos. No existe un ambiente mejor para él.

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